lunes, 3 de junio de 2013

Bienvenido Xi Jinping

Bienvenido, señor Presidente, a la Suiza Centroamericana.  Bienvenido a la Costa Rica del siglo XXI, donde los valores son monetarios, y los principios se intercambian por espejos, pero a diferencia de hace cinco siglos, ya no es por ignorancia. Bienvenido a esta democracia tan venida a menos, gobernada – desgobernada, diría más de un compatriota – por una raza de gente a la que le gotea el ano de la emoción al recibirlo a usted, un bien parecido déspota vestido de Armani y de refinados modales, casado con una guapa superstar de la farándula de su país. Todo un diagnóstico de la realidad nacional.


Esperamos, al menos, Sr. Xi, que su Armani sea de los verdaderos, y no de las ocasionalmente excelentes imitaciones producidas en uno de los talleres de trabajo esclavo – permítame facilitarle la labor a su traductor: me refiero a los mal llamados sweatshops – que abundan en su país. Digo, porque debería de ser más digno del máximo líder del Partido Comunista y del gobierno del más grande país comunista que existe, vestir un traje finamente elaborado por exquisitos artesanos italianos, que uno producido con la sangre y a expensas de los derechos humanos de algunos de sus 1360 millones de gobernados.

Pero despreocúpese usted, don Xi, que nadie en esta perla centroamericana tendrá los cojones para echarle en cara el trágico récord en derechos humanos de su país. Nada que una refinería de $1500 millones (que a precios de mercado no superaría los $800 millones) no pueda resolver. O una carretera, o un estadio (que por cierto les quedó muy bonito).

A los niños que a su paso por el Paseo Colón, junto con el hermoso pendón blancorojoyazul de la paz y la esperanza, ondearán la bandera china – roja y amarilla, pero no como la del glorioso team campeón, sino como las caras de Lucifer que representan el odio y la impotencia, los dos sentimientos de su pueblo hacia su Partido –, nadie les explicará las abismales diferencias entre nuestros países. Y no me refiero a las  evidentes diferencias de tamaño, población, peso económico, o culturales, no. Me refiero, ya sabe usted, a las diferencias entre un país otrora orgulloso de su paz social, de su tradicional respeto a las minorías y de la defensa de los derechos de todos, y otro donde los estudiantes que se manifiestan en las calles y las plazas no son dispersados a punta de batonazos y gases lacrimógenos – armas predilectas de nuestro actual Ministro de Seguridad, que es de los que andan con el escape húmedo por causa de su visita – sino que son aplastados por tanques del “ejército popular” ó arrollados por tanquetas de la policía y, si tienen el mal gusto de sobrevivir, son sentenciados a cadena perpetua, sino a muerte, por sus “graves transgresiones”.

No se preocupe, amigo Xi, que casi nadie en este país recuerda el trato que da su país a los uigures, que no tienen libertad de culto ni derecho a reafirmar su identidad cultural o nacional distinta de la china. No sabrán los niños de las banderitas nada acerca de la invasión china de Tibet, ni que no son toleradas por su régimen las expresiones de la cultura ni la práctica de la religión tibetanas, firmemente fundadas en los valores del respeto, la tolerancia y la paz – tan caros a la costarricanidad.

No será nuestro célebre pero indigno Premio Nobel de la Paz quien proteste por el exilio forzado de su colega Nobel de la Paz, un tal Tendzin Gyatso, catorceavo y actual Dalai Lama, que ya supera las cinco décadas. Mucho menos abogará don Oscar por la liberación de otro colega Nobel de la Paz, un incómodo tipo llamado Liu Xiaobo, intelectual y activista por los derechos humanos en China, quien evidentemente resultó algo molesto al Régimen cuando lo mandó a podrirse en una de esas famosas cárceles chinas que harían ver al centro de admisión de San Sebastián como una escuelita modelo para párvulos de la high costarricense.

No se preocupe, Mr. Xi, que ninguna de las personas que van a tener la oportunidad de reunirse con usted en Costa Rica lo va a importunar con estos pequeños detalles.  Por eso le digo bienvenido, señor Presidente, a esta otra, La Suiza Centroamericana, donde nos gusta decir las cosas como son.

4 comentarios:

  1. En primer lugar, si yo invito a una persona a mi casa, para luego escupirle en la cara cuando está adentro, por más "mala" o vil que sea, esto demuestra la maldad del huésped, sino la deshonestidad y comprotamiento traicionero del anfitrión. En este sentido, una interpelación al presidente de China, no pasaría de ser un ejercicio de mal gusto, no una demostración de nuestra vibrante democracia.

    Segundo, me extraña que un liberal de fuste mire con desprecio el intercambio de espejos por oro. No fue acaso, al menos en ese momento, un intercambio voluntario mutuamente beneficioso? Dónde queda la regla de la Utilidad Marginal? O te nos hiciste mercantilista, Dean?

    Tercero, que significa que los "valores son monetarios" aparte del triunfo de la división del trabajo gracias a la creación del dinero? No era así hace 50 años ? o 100? Cuándo fue que caímos del paraíso y nos convertimos en seres tan viles?

    Y qué jodedera con el rompimiento de relaciones con Taiwán. Sí, es cierto hoy día Taiwan es mucho más democrática y próspera que China. Y el Kuomintang fue una organización mucho menos criminal que el PC Chino. Y sin duda Chiang Kai Shek hubiera sido mejor que Mao.

    Pero es absurdo guiarse por idealismos en la conducción de nuestras RREE. En primer lugar, porque resulta difícil e impracticable (incluso para los EEUU) imponer nuestros valores a otros países. Incluso cuando nuestras definiciones de lo que es democracia, voto, representatividad, etc. están en constante disputa. John Quincy Adams, el más ilustre diplomático y uno de los buenos presidentes de EEUU decía que ese país no debería salir al mundo buscando monstruos que destruir. Ojalá su consejo hubiera sido escuchado más por sus predecesores.

    Nuestra política exterior debe guierse por lo que mejor le conviene al país. Y eso significa formar y estrechar lazos con la nación más populosa del planeta. Nación de la que Taiwan resulta ser uno de sus principales inversionistas (la blanca e impoluta Taiwan) y en donde apenas una pequeña minoría aboga por la independencia. La gran mayoría de chinos ve como normal en un futuro la reunificación de la isla de Formosa. Lo único que podemos esperar es que sea de manera pacífica.

    La mejor contribución que podemos hacer es dar ejemplo sin sermonear. Taiwna fue una dictadura, hasta que su gente adquirió tal nivel de prosperidad, que empezó a pedir reformas democráticas. China está siguiendo el mismo camino, y eventualmente, su mayor prosperidad y contacto con el mundo generará mayores demandas por apertura y democracia. Eso, y no sermoneos absurdos, es lo que hará eventualmente a China más abierta y democrática.

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  2. ¡Qué mal lector me resultó esta vez, don Jorge! Parece que no se hubiera terminado de leer el artículo, porque ya estaba usted decidido a atacarme por sostener mis principios desde el primer párrafo.

    En primer lugar, no hay una sola mención a Taiwan en todo el post, así que lo mejor es que deje de luchar contra molinos de viento que solo usted ve. Mi posición al respecto sigue siendo la misma: Costa Rica - al igual que cualquier otro país - puede tener relaciones con quien quiera o con quien le convenga. Yo no creo que solo con otras democracias hay que interactuar; incluso he abogado por ponerle punto final al embargo comercial a Cuba.

    Pero sostener relaciones con regímenes que en el mejor de los casos producen náuseas, y no tener la valentía de decir esta boca es mía, nos deja como un país mendigo y sin dignidad. Dicen por ahí que a los amigos tiene uno la obligación de hablarles con la verdad y ayudarlos a salir de sus errores.

    Su diatriba con respecto a la utilidad marginal y el mercantilismo es tan incoherente, que ni siquiera voy a tratar de descifrarla. Nada tienen que ver las relaciones diplomáticas con una teoría que no es liberal, sino económica, y tiene que ver con la correcta asignación de los recursos productivos para alcanzar la mayor eficiencia. Pero ya que hablamos de la correcta asignación de los recursos, le puedo asegurar que invertir $1500 millones en una refinería con la capacidad que se supone que va a tener la que RECOPE quiere hacer con los chinos, es una forma muy ineficiente de asignar los escasos recursos productivos de un país, considerando que otros países no muy lejanos han construido refinerías de similares capacidades por menos de la mitad del costo de la de "Soresco". No querer verlo, simplemente por defender al "establishment" que tanto daño le está causando a nuestro país, es algo peor que miopía. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

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  3. Quede perplejo a ver que nadie absolutamente nadie hizo el mínimo atisbo de protesta como si hicieron en la visita de Obama.
    ¿Que será que las “maquiavélicas” practicas capitalistas yanquis no tienen comparación a las estratagemas económicas chinas y mucho menos sus reiteradas violaciones a los derechos humanos?
    Inclusive me sentía dispuesto a participar en alguna manifestación pero las horas pasaron y nadie comento nada al respecto solo se oían alabanzas de nuestros medios de prensa hacia Xi
    Ah caray a veces pienso que vivo en un mundo al revés, y a veces me siento como (Alicio en el país de los imbésiles) en lugar de Alicia en el país de las maravillas.
    No se trata de que el gobierno satanice a el presidente de China y cierre puertas y ventanas, porque huy que miedo viene “el viejo del saco” pero que tampoco sea tan “lava (embriones ovíparos)” sobre todo ese sector de la poblacion de los "indignados" adonde se metieron?
    Y los expresidentes Calderón, Miguel Angel, etc… otra ves me sentí como “Alicio” solo yo me pregunte que carajos fueron a hacer ahí?
    A la cena de gala en el teatro nacional que lo agarraron de restaurante de dominguear en el cual es prohibido encender cualquier hornilla por aquello de los incendios y de los vapores que dañen la ornamentación. ¿Que alguien me explique? como dice un personaje de Eugenio Derbez

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  4. Diay mae, así es el mundo... si fuera ideal, se podría hablar de esto en los foros internacionales libremente y apretar a los chinos para que cambien... y tal vez hasta no tendrías que postear con un seudónimo... pero si ni USA se le mete al tren, ¿qué esperanza tenemos nosotros? Y por otro lado... es triste, pero por eso no deja de ser cierto que la mejor oportunidad que tenemos de ver una nueva calle es que la hagan los propios chinos... ya hemos probado de todo y parece ser que estamos malditos para hacer obra pública...

    Por cierto, ¿se imagina qué dificil explicarle al Sr Xi qué significa expropiar los terrenos para construir?

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