viernes, 4 de diciembre de 2009

La Costa Rica que queremos… nunca gobernar

Para tener hijos no basta con masturbarse. Para ser Presidente no basta con hacer una campaña de altura. Ottón Solís no estará dispuesto a sacrificar sus principios (los referentes al tipo de campaña que hace, porque otras veces y en otros campos no ha tenido reparo en hacerlo), y el precio que pagará será el de nunca llegar a la Presidencia de la República.

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Hace poco más de cuatro años opinábamos casi lo mismo de Ottón Solís: que no quiere ser Presidente. Luego dio un viraje extraordinario a su campaña, y casi da la sorpresa en la recta final. Al contrario de Otto Guevara, Solís ha hecho dos excelentes campañas, pero no parece haber aprendido las lecciones de los errores que pueda haber cometido.

Como lo dije en mi más reciente post, algunos mojigatos se ruborizan por los ataques de un candidato a otro, sobre todo cuando los ataques son al candidato de su preferencia. Pero nadie que se meta en política es una santa paloma, y casi todos tienen esqueletos en el armario. Los choques entre candidatos – eso que la gente tiende a confundir con “campaña negativa” –pueden ayudar al público a conocer detalles no necesariamente atractivos que los candidatos preferirían esconder, siempre y cuando se basen en pruebas y fundamentos. Estos detalles ocultos pueden tener que ver con actividades pasadas de los candidatos, con posiciones sobre temas álgidos que en campaña es mejor no tocar, con cambios de opinión por parte de algunos candidatos tan frecuentes como sea necesario para agradar a dios y al diablo, o con las fuentes de financiamiento de la campaña.

También dije en mis últimos posts que tengo la firme convicción de que la mayoría de los votantes se deja llevar por la campaña, y no se toma el tiempo ni la molestia de leer programas de gobierno, propuestas de política, ni nada que le demande más esfuerzo que no levantarse del sillón durante los anuncios de la telenovela. Así las cosas, si Ottón Solís quisiera ser Presidente, se dejaría de mamadas tipo “las encuestas no reflejan lo que está sucediendo en la realidad”, y se pondría a hacer una campaña más efectiva, que en algún momento lo llevaría a sacar los trapos sucios de sus contrincantes. Si quiere hablar de ética en la política, pues que no se le ocurra inventarse los ataques, pero nada tiene de incorrecto advertir al electorado de los pecadillos que sus contrincantes preferirían esconder. Ponerse de mojigato – arriesgando sus probabilidades de éxito - cuando centenares de miles de personas confían en él para alcanzar la Presidencia y desde allí corregir el rumbo del país, no es muestra de altos principios éticos, sino reflejo de la soberbia que caracteriza a Ottón Solís. Y un poco de falta de astucia. Y esa combinación de soberbia y estulticia en un candidato no es una buena combinación para un Presidente.

En lugar de lo anterior, Ottón Solís ha conducido una campaña insulsa, con anuncios tan llenos de texto que probablemente más del 95% de la población no se los ha leído. Es además una campaña que denota confusión: el PAC casi no es mencionado, dando preponderancia al candidato (cuya foto figura en las vallas carreteras), pero el mismo Ottón Solís ha dicho que la campaña gira en torno a ideas y no a personas, y suponemos que por eso en muchos de los anuncios en periódicos sale la foto de algún ilustre desconocido. Al no aparecer ni la foto del candidato, ni el nombre ni la bandera del partido, a veces cuesta darse cuenta de lo que se trata. Y como usualmente tienen tanto texto, da pereza leerse el misal completo para saber de qué le están hablando a uno.

En anteriores torneos electorales el PAC hizo campañas muy creativas, atractivas, y generalmente propositivas. La actual es una campaña propositiva, es cierto, pero empacada en el más soberano aburrimiento. Y viola uno de los más importantes principios de la mercadotecnia: el de ser congruente entre el mensaje y las cualidades del producto anunciado. Ottón Solís quiere vender la imagen de partido ético y serio que hace una campaña propositiva de altura, para proyectarse a si mismo como el más presidenciable de los candidatos. Pero su partido, en los ocho años que tiene de estar representado en la Asamblea, ha demostrado no conocer las reglas del juego político, lo cual lo ha llevado a hacer una desastrosa – por ineficaz – labor de oposición y, peor aún, proyectar una imagen de oponerse por el arte de oponerse. Y en eso no hay nada de propositivo. Además, empezando no más la campaña se descubrió que en su programa de gobierno se machetearon 19 párrafos de un documento de la CCSS, sin atribución de autoría u origen. En otras palabras, en la elaboración del programa de gobierno del PAC incurrieron en el delito de plagio. Y en eso no hay nada de ético.

Que un 30% de quienes dicen haber votado NO al TLC apoyen ahora a Otto Guevara, es un premonitorio testamento a la inutilidad de la campaña del PAC. Rest in peace, Ottón Solís.



jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Haremos el cambio ya?

Otto Guevara, señores y señoras, ya hizo el cambio. Pero, ¿estaremos los ticos dispuestos a hacer el cambio ya, y si no ya, en el 2010? ¿Qué cual es el cambio que hizo Otto Guevara, se pregunta usted? Siga leyendo, y aquí se lo diremos.

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Después de dos campañas de mucho ruido y pocas nueces, Otto Guevara - o sus asesores - finalmente han aprendido a hacer una campaña efectiva. Atrás quedaron los eslóganes vacíos (donde hay permiso hay chorizo, etc.), y ahora nos recetan mensajes simples, que van al corazón de las principales preocupaciones del tico, y que revelan una intención de cambio en campos en que durante décadas las cosas han ido de mal en peor. La más reciente encuesta de Unimer para La Nación confirma la efectividad de la campaña guevarista, poniendo a Otto en un claro segundo lugar, duplicando su caudal de potenciales votos en tan solo dos meses, y con una tendencia ascendente que a muchos habrá tomado por sorpresa. Pero no debería sorprendernos.

La campaña de Otto Guevara ha recibido muchos calificativos: baja, vacía, simplista, populista, etc. Pero lo que hay que reconocer es que ha sido una campaña efectiva. Algunos mojigatos se abochornan por los ataques a Laura Chinchilla, pero ni esto es nuevo en la política, ni Otto Guevara ha descubierto el agua tibia. Atacar al contrincante es una excelente estrategia cuando uno está en el segundo lugar. Sobre todo cuando el segundo lugar se lo disputa un pelotón de candidatos indistinguibles, entre los cuales hay que sobresalir. El tico es por naturaleza serruchapisos, y no hay por qué creer que usar esa misma táctica en campaña vaya a dar un resultado negativo.

Pero la campaña de Otto, a diferencia de la de Laura, ha sido efectiva por mucho, muchísimo más que los ataques a su contrincante. Hoy veía yo una valla publicitaria con una foto grande de Laura Chinchilla a la izquierda, la palabra Adelante arriba a la derecha, el símbolo de play de las grabadoras que ha usado la campaña liberacionista como una especie de trademark, un poco más abajo la palabra Seguridad en letras azules, y más abajo y a la derecha el eslogan “Laura, Firme y Honesta”. ¿Qué me dice ese letrero? Absolutamente nada. ¿Seguridad? ¿Si, qué? ¿Qué quiere decir? ¿Qué es una mujer muy segura de si misma? ¿Qué nos va a dar seguridad sin hacer un cambio fundamental en las leyes penales y el sistema carcelario? ¿O qué? A esto, justamente, es a lo que me refiero cuando hablo de eslóganes vacíos. ¡Adelante! ¿Pero hacia adónde?

Los anuncios de Otto, en cambio, si bien no proponen soluciones, al menos si denotan intenciones: cero tolerancia con la delincuencia, el que la hace la paga, etc. Y es lo que la gente quiere: un Presidente con huevitos. La triste realidad es que al votante común poco o nada le interesa cómo se van a hacer las cosas, sino que llegue alguien con las intenciones de cambiar lo que no anda bien, y con la fortaleza da carácter para lograrlo. ¿O alguien verdaderamente cree que uno puede hacer un “encuentro ciudadano” en Purral y poner a las amas de casa a discutir si penas más fuertes van a funcionar mejor que campañas de prevención del delito? La campaña de Otto Guevara ha sabido interpretar y capitalizar muy bien ese sentimiento popular, y ha transmitido su empatía de una manera simple, fácil de entender, y que permite a la gente identificarse. El tipo que corre chingo por la calle, la doñita que se asusta cada vez que alguien le pasa a la par, etc., ellos somos nosotros, porque en algún momento u otro, todos, o nuestros conocidos, nos hemos sentido de esa forma.

Entonces, la campaña de Otto Guevara se saca un diez. Antes de que me caigan como langostas, repito lo que dije en mi post anterior: hablo únicamente de la campaña, no del programa de gobierno, que aún no me he leído. A todo lo cual, cabe preguntarse: ¿hasta dónde puede crecer Otto Guevara? ¿Habrá llegado a su techo, como algunos han sugerido? ¿Será una calentura pasajera de los electores respondiendo visceralmente a una campaña bien planteada versus otras campañas pésimamente desarrolladas? ¿Sobrevivirá esa tendencia al escrutinio detallado de las propuestas de gobierno del Movimiento Libertario? Las respuestas, como en la teleserie original de Batman, están por verse en un próximo episodio (de la campaña, no del blog, donde aún no las tenemos). Pero hay que reconocerle a Otto que le ha puesto sazón y calor a una campaña que hasta esta semana estaba más fría que una noche navideña en el Volcán Irazú.

martes, 1 de diciembre de 2009

Avancemos > como el cangrejo

Laura Chinchilla parece estar dando palos de ciego. Ella avanza, pero no ve las paredes con las que choca, y la obligan a retroceder. Al ritmo de 20 puntos porcentuales en las preferencias de voto en los últimos dos meses. Si hay algo de lo que se deben de preocupar en Liberación Nacional es de la gente que les ha manejado las últimas tres campañas: la de Oscar Arias, la del TLC, y la de Laura. Porque las tres empezaron con amplias ventajas que luego fueron dilapidadas en medio de campañas insulsas y poco creativas. Todavía falta mucho tiempo para las elecciones, y muchas cosas pueden cambiar. Pero de momento la tendencia de la candidatura Laurista es negativa.

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Muchos han criticado a Otto Guevara por hacer una campaña "populista", aunque luego de haberme leído los artículos sobre populismo publicados en Agora, la nueva sección de La Nación, del domingo recién pasado, creo más bien que la gente confunde simplismo con populismo. La campaña de Guevara se ha concentrado en mensajes simples y directos, a veces sobresimplificaciones de la compleja realidad que se esconde tras las afirmaciones, pero son mensajes claros, cortos, directos y fáciles de entender. Sin embargo, la campaña del Movimiento Libertario será tema para otro artículo. Por razones que más adelante explicaré, la campaña de Laura hoy se parece mucho a la campaña de Oscar Arias hace 4 años: es una campaña simplista pero inefectiva. Y la tendencia de las encuestas también se parece. En agosto del 2005 Oscar Arias aparecía con un 62% de apoyo, y a finales de enero del 2006 su caudal había bajado a 42%. En setiembre del 2009 Laura contaba con un 63% de apoyo, y hoy ha caído a un 43%. La diferencia es que el desplome de la paloma se dio en las últimas dos o tres semanas de la campaña, mientras que el de la Chinchilla se está dando mucho más temprano. Esto plantea oportunidades y amenazas para Laura, y de su equipo de campaña depende convertir las amenazas en oportunidades, o dejar que se conviertan en la antesala del fracaso.

Hace cuatro años Oscar Arias inundaba los periódicos y las pantallas de televisión con mensajes que básicamente contenían dos elementos: la foto de Arias, y un Si grandote en verde. Ocasionalmente aparecía por ahí el ahora famoso "el barco necesita capitán". Pero no mucho más que eso. Toda la campaña giraba en torno a la imagen del candidato y el mensaje simple del optimismo, desapareciendo casi por completo la mención al partido cuya plataforma electoral estaba usando. La apuesta fue interesante: los partidos políticos, y en especial los tradicionales, estaban (y están) muy desprestigiados, y el PLN tenía la ventaja de presentar a un candidato fuerte, comprobado, y con un "track record" indiscutible y en muchas dimensiones superior al del propio partido. Pero al final de cuentas fue una apuesta equivocada y, aunque lograron ganar la Presidencia, se perdieron de la oportunidad de además lograr una mayoría importante en la Asamblea Legislativa, que le permitiera gobernar con mayor holgura.

Como lo dije dos párrafos arriba, la campaña de Laura Chinchilla en el 2009 se parece mucho a la de Arias en el 2005-2006. Las páginas de los periódicos y las pantallas de televisión están inundadas de la foto de la candidata, y una palabra, Avancemos. Ocasionalmente aparecen anuncios de otro tipo, pero con tanto texto que terminan pasando desapercibidos para la mayoría del público. Los "genios propagandísticos" de Laura no han dado con ese equilibrio de simplismo y efectividad que tanto le critican a Otto Guevara, más por envidia que por sincera desaprobación. Y tampoco aparece, prácticamente, mención al partido que les permite usar su plataforma para correr su campaña. Lo que no logramos entender es cómo - si la misma estrategia no funcionó (a menos de que el objetivo sea ganar dejando los pelos en el alambre) hace cuatro años con un candidato más grande que el propio Partido - pretenden ahora con una candidata que en reputación, renombre, y "track record" no le llega a los tobillos a Oscar Arias, que funcione la misma estrategia que depende justamente de la fortaleza del candidato?

No he hecho hasta ahora, ni lo voy a hacer en este artículo, un análisis de las propuestas de campaña de Laura Chinchilla, cosa que hago cada cuatro años con los principales candidatos para definir mi voto. En todo caso, tengo la firme convicción de que los programas de gobierno son leídos por una minoría, y la mayoría decide cómo votar por razones que más tienen que ver con tradición familiar, coyuntura, atracción del candidato, y efectividad de la campaña que con las propuestas de fondo. En este ámbito tan limitado - el de la efectividad de la campaña - Laura Chinchilla definitivamente está avanzando. ¡Como los cangrejos!


jueves, 26 de noviembre de 2009

Chavela Vargas

Chavela Vargas: mujer apasionada, talentosa, multifacética, polémica. Tica renegada, mexicana adoptada, cantante del mundo hispánico. Segura de si misma, desfachatada para hablar, se negó a esconder su lesbianismo desde épocas casi inmemoriales, cuando las normas sociales eran mucho más rígidas que hoy en día (cuando sigue siendo mal vista la homosexualidad). Hace unos días me encontré un CD de Chavela Vargas que hace varias mudanzas había quedado olvidado en una caja. Al escucharlo me vinieron a la mente muchos recuerdos y muchos pensamientos. El más fresco de ellos, la entrevista que hace unos pocos meses apareció en La Nación, donde dijo todo lo que piensa de nuestro país y, francamente, salimos muy mal parados. Para mi, esas son las excentricidades que van asociadas con el desmesurado ego que por lo general distingue a los grandes talentos como el suyo.

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Con Chavela Vargas me une una curiosa afinidad gastronómica. Nunca la llegué a ver en concierto, pero varias veces hemos coincidido en restaurantes, probando que el mundo es un pañuelo. No recuerdo cuándo fue l
a primera vez que la vi, pero fue en algún restaurante del Valle Central, y mi papá aún vivía y fue quien la reconoció. Luego la volví a ver, tambiénhace varios años, sentada comiendo en Casa Luisa, un restaurante español en Sabana Sur. Si no me equivoco, en esa ocasión fue mi suegro – el mismo que me regaló su disco – quien la reconoció. La última vez, hace menos de un año, exactamente el 31 de diciembre del 2008, estaba ella comiendo en un delicioso restaurante de cuyo nombre no me acuerdo, en Tepoztlán, Morelos, donde Chavela reside. Allí estaba ella sentada en su silla de ruedas, acompañada por tres mujeres significativamente más jóvenes, y supongo que disfrutando de la relativa anonimidad que le brindaba la presencia en el mismo restaurante de Belinda, con quien mis hijos, y los de todos los comensales, insistieron en tomarse fotos.

Chavela Vargas salió de Costa Rica a los 17 años, supongo que buscando algo más importante que una exitosa carrera musical: paz espiritual. Mientras que nadie puede poner en tela de juicio sus logros profesionales, creo que el rencor que arrastra 73 años más tarde es prueba de que nunca alcanzó esa ansiada paz de espíritu. Sus problemas en el pasado con el alcohol y con drogas constituyen prueba adicional. Pero por más que reniegue sus orígenes y desprecie a Costa Rica, podemos concluir que si bien ella salió de aquí hace 73 años, Costa Rica no ha salido de ella a sus 90 años de edad.

Escuchar a Chavela Vargas cantando rancheras (y canciones de otros géneros) es una verdadera delicia. Nunca dejará de impresionarme su valentía para cantar esas canciones, escritas por machos muy machos y muy despechados, y dedicadas a las hembras que les rompieron el corazón, con el sentimiento, el vivo rencor, el desenfreno y la pasión que pone Chavela en cada una de sus interpretaciones. Pero lo que me resulta más delicioso es escuchar esas enes nasales al final de las palabras, y las erres arrastradas muy a lo tico, cuando canta las más mexicanas de las canciones. Lo que Natura no da, Salamanca no lo presta.



lunes, 9 de noviembre de 2009

Fucking for virginity

Hace unos años vi una camiseta con el siguiente mensaje: “Fighting for peace is like fucking for virginity”. La más reciente zafazón de tejas de don Hugo Chávez Frías me la hizo recordar. En su guerra de palabras con todo lo que se mueva a su alrededor, don Hugo ha pedido a su ejército prepararse para la guerra con Colombia, y ha ordenado el envío de 15.000 efectivos a las fronteras con Colombia y Brasil. Dice el Deschavetado que “La mejor forma de evitar una guerra es prepararse para ella.” Habrase oído semejante animalada.

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Hugo Chávez está enfadado porque Colombia – que en el marco de la lucha contra el narcotráfico, tiene desde hace años una activa cooperación militar con los Estados Unidos – ahora ha firmado un nuevo convenio con el Gran Satán, que renueva y/o prolonga dicha relación y el permite el uso de las bases militares colombianas al ejército gringo. Como buen bolivariano, a don Hugo le molesta la presencia militar extranjera en un país latinoamericano. A nosotros en La Suiza Centroamericana – esta, la del blog, no la oficial – también.

Lo curioso del caso es la amnesia que parece haber atacado a don Hugo, que recientemente ha prestado su mar territorial para la realización de maniobras militares conjuntas con la marina rusa, y también ha firmado un acuerdo de cooperación militar con Rusia. Y eso, en La Suiza Centroamericana – donde nos gusta ser consecuentes – también nos molesta.

Colombia, al menos, ha venido mejorando la situación económica de sus habitantes de manera sostenida en los últimos años. A manera de contraste, la Venezuela de Chávez, donde ya ni el agua alcanza para bañarse por la falta de inversión estatal en un servicio tan básico, ha gastado en los últimos años varios miles de millones de dólares en la compra de armamento, demostrando así cuáles son las verdaderas prioridades del Deschavetado: la carrera armamentista antes que invertir en brindar a su propia población los servicios públicos básicos; la cooperación militar y el envío de ayudas multimillonarias a cuánto gobernante trasnochado encuentre en el mundo, antes que atender las necesidades del pueblo venezolano.

Don Hugo: quien tiene techo de vidrio no debe tirar piedras a la casa del vecino. O, si su intelecto no le da para entenderme, se lo pongo en lenguaje más castizo: lo que es bueno para el ganso, es necesariamente bueno para la gansa. Y nada de caritas.

jueves, 22 de octubre de 2009

Apropó del Nóbel de la Paz 2009

Créditos: Planet Moron

Sólo para ilustar la entrada anterior. Haga click en la foto para agrandar la imagen y leer el subtexto.

martes, 20 de octubre de 2009

El Óscar de la Paz

El artículo que presento a continuación fue escrito por mi amigo Pakithor, y fue publicado el sábado pasado en su blog, La Elegancia Perdida. Con su permiso, y porque lo suscribo en su totalidad, lo reproduzco aquí.

No todas las disciplinas de la ciencia, el arte o la cultura están contempladas en los premios Nóbel. Pero quizá por el prestigio universal del que gozan los galardones de la academia sueca, existen premios internacionales que son considerados los nóbel de su categoría. Por ejemplo al premio Pulitzer se le considera el Nóbel de Periodismo, así como el Prizker viene a ser el Nóbel de Arquitectura.

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Esta tendencia parece que va a formar parte del pasado, toda vez que a lo largo de los últimos años el premio Nóbel de la Paz ha sido concedido, en demasiadas ocasiones, más por relevancia mediática internacional que por la labor a favor de tan noble fin realizada por el perceptor del galardón. De este modo vamos a tener que empezar a llamar a esta distinción sueca anual el Óscar de la Paz, en vista de que el componente propagandístico parece pesar bastante entre los insignes miembros del jurado.

Ya cuando en 1992 se concedió el premio a Rigoberta Menchú, básicamente por la publicación de una biografía, basada en conversaciones mantenidas con Elisabeth Burgos, que fue la que la escribió, el Comité Noruego del Noble dio muestras de su debilidad por los fenómenos mediáticos. Poco después se comprobó que la denominada autobiografía de la Menchú estaba plagada de “inexactitudes”, por no decir que era más propia del género novelesco.

Luego llegó el premio por el video de denuncia-ficción de Al Gore, más propio de Michael Moore que de un candidato presidencial estadounidense. Como sabrán los lectores, la única verdad incómoda de la película de Gore era que los datos –presuntamente científicos- y efectos especiales que se mostraban en la cinta eran más falsos que las naves de Star Wars. A partir del nóbel Al Gore recorrió el planeta en avión privado recogiendo galardones y dando conferencias, dando así un claro ejemplo de lo que le importa el cambio climático.

Pero la palma se la lleva este nuevo galardón mediático para el flamante presidente de los Estados Unidos. Barrack Hussein Obama no ha tenido ni siquiera que escribir un libro, ni que filmar una película para ser acreedor del Óscar de la Paz. Obama sólo ha tenido que dar unas cuantas ruedas de prensa más o menos afortunadas hablando de paz, desarme nuclear y “una nueva era en las relaciones internacionales”, la cual aún no sabemos en qué consiste. A no ser que este nuevo eufemismo consista en certificar el estancamiento de las guerras en Irak y Afganistán.

De lo que podemos estar seguros es de lo poco que ha hecho este señor en su corto plazo de mandato por llevar la paz al patio trasero estadounidense. Me refiero concretamente a la nula intervención de la Administración Obama en el conflicto hondureño. Aparte de cuatro gestos aislados, el golpe hondureño no ha ocupado ni veinte minutos en la agenda del hombre que presuntamente ha trabajado más por la paz en nuestro planeta a lo largo del último año. Todo un ejemplo de que este galardón huele más a superproducción hollywoodense que a la tozuda realidad de un mundo en crisis.

domingo, 18 de octubre de 2009

Hacer lo que se les venga en gana

Habiendo vivido casi una década en los Estados Unidos, se que los policías gringos pueden ser unos perfectos cabrones que no se andan con miramientos. Curiosamente, el peor comportamiento lo exhiben los policías latinos con los latinos, y los policías negros con los ciudadanos negros. Supongo que Freud tendría mucho que decir de este patrón, pero no es el objeto de este comentario. No me sorprende, por lo apuntado, la experiencia personal que describe la periodista Giannina Segnini en La Nación de hoy.

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No me sorprende, pero no por lo aparentemente arbitrario de lo que según la Segnini le pasó en un concierto de U2, sino por lo que ella no nos cuenta. En toda historia hay, como mínimo, dos versiones, y doña Giannina solo nos cuenta la suya. Habrá que ver con qué tono ó cuánta altanería o malacrianza se dirigió la “mejor periodista investigativa” del país, toda una celebrity del avioneta-set tico que debería de ser reconocida hasta en Florida, al oficial D. González, quien la detuvo a empellones y trompicones – de esto no me cabe la menor duda. Porque lo que aquí en Tiquicia pasa por una simple viveza – ir a pararse en un balcón de un estadio en una sección más cara que la que uno pagó – en Estados Unidos es una violación que no se tolera, porque es una burla a las 10.000 personas que pagaron sus boletos más caros para estar en esa misma bandeja de plateas.

Esta historia me recordó otra no muy antigua, cuando el Fiscal Dall’Anese llegó al aeropuerto de Miami exigiendo que no se le sometiera a la revisión de seguridad en virtud de su investidura – con conocimiento de causa les digo que hasta los diplomáticos son sometidos a la revisión, aunque algunos aeropuertos lo hacen en cuartos privados o zonas reservadas para ellos – y regresó a Costa Rica empeñado en causar un diferendo diplomático con los Estados Unidos a causa del “atropello” al que fue sometido, como ilustrísimo desconocido que es en ese país, pero que se cree más reconocible que el Fiscal de Distrito de cualquier teleserie gringa como NYPD Blue o CSI.

Es que los ticos, cuando viajamos, nos creemos la mamá de Tarzán, con derecho – nosotros si tenemos ese derecho – a hacer lo que se nos venga en gana, porque somos ticos, un pueblo amante de la paz, y no representamos un peligro ni una amenaza para nadie. Como cuando expulsaron la semana pasada a Luis Diego Arnáez del partido entre Costa Rica y Estados Unidos – porque Luis Diego o alguien en el banquillo tico cometió el error de mandar a cambiar a un jugador que acababa de entrar al juego – y en las tomas de televisión se veía claramente como el Sr. Arnáez iba con las manos levantadas (como cuando un padre se las levanta amenazante a su hijo para que deje de hacer algo indebido), advirtiendo a los oficiales de seguridad que lo escoltaban hacia afuera de la cancha en cumplimiento de lo ordenado por el árbitro principal del partido, y diciéndoles Don’t touch, que se le leía clarito en los labios.

No sabemos realmente qué ni cómo le dijo Giannina Segnini al oficial González en el concierto, e independientemente de la culpa que haya podido tener, probablemente la reacción del policía ha sido desproporcionada. Pero si sabemos que los policías gringos pueden ser unos perfectos cabrones que se andan sin miramientos, entonces no tiene sentido provocarlos con altanería, malacrianza y lecciones de lo que deben o no deben de hacer con una celebritica que se cree la última Coca Cola del desierto.

No le deseo el mal a nadie, y me solidarizo con la Sra. Segnini y en particular con su hijo, que tuvo que ver lo que probablemente fue un espantoso y aterrador espectáculo. Solo espero que doña Giannina, de quien admiramos su labor investigativa pero nos disgusta lo fácil que le resulta condenar sin juicio a sus investigados, relea sus propias palabras y piense ahora, tras la humillación vivida, cómo se puede haber sentido gente que, gracias a la convergencia de intereses de Giannina, de Ernesto, de Pilar, de Ignacio y de Francisco, fueron sometidos a un innecesario y humillante show mediático, con un "despliegue policial desproporcionado que nunca podré comprender" y transporte "durante una hora... pegando tumbos en un cajón oscuro". Los hechos a los que me refiero, doña Giannina, tampoco sucedieron "en un estado totalitario ni en una dictadura". Sucedieron aquí en Costa Rica, donde ha podido desarrollar usted su "trayectoria como periodista".

What goes around, comes around.

lunes, 12 de octubre de 2009

Una perversión de la justicia

Si usted cree, amable lector, que Rafael Ángel Calderón Fournier o Walter Reiche Fischel van a pasar un día más en la cárcel, piénselo nuevamente. No entro a valorar si Calderón cometió o no un delito en el caso Caja-Fischel; no tengo conocimientos, criterios ni elementos para hacer algo distinto del juicio mediático que ya le entablaron La Nación y Telenoticias y del cual salió con el veredicto de culpable. Me refiero única y exclusivamente al curioso resultado del sonado juicio – el de verdad – que terminó la semana pasada y donde fueron ambos, y otras cinco personas más, hallados culpables de dos delitos de peculado cada uno.


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El país entero se ha congratulado por el desarrollo sin incidentes del juicio, y por el hecho de que un ex Presidente de la República, varios altos ex funcionarios públicos y un importante empresario hayan sido condenados a pasar períodos de diferente longitud en la cárcel. La Nación, en su Editorial del 7 de octubre afirma que “La justicia y el sistema político de nuestro país han ganado en solvencia, credibilidad, legitimidad y solidez con el histórico y unánime veredicto…”, y que “el mensaje es claro, depurador y esperanzador: un fuerte revés para la impunidad y un acicate para la honestidad y corrección en los asuntos públicos.” El Lic. Juan Diego Castro, ex Ministro de Seguridad, aseguró a Diario Extra que “Es un fallo trascendental, refleja que la justicia costarricense está funcionando…”. También al diario Extra manifestó el Lic. Rodrigo Araya que “Es un fallo histórico, en primer lugar porque se está condenando a un ex Presidente de la República…”, y la Licda. Miriam Bedoya expresa que “es un mensaje a la ciudadanía de que la justicia no hace ninguna distinción entre ricos y pobres, entre famosos y no famosos”. El Fiscal General, Francisco Dall’Anese manifestó a La Nación que “la justicia de Costa Rica no ve condiciones económicas o políticas al momento de juzgar y aplicar la ley”.

En La Suiza Centroamericana pensamos muy diferente. En muchas ocasiones hemos dicho que las personas son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, y que eso sólo se puede hacer en un juicio imparcial y con todas las garantías que la ley ofrece al acusado – como creemos que fue el juicio del caso Caja – Fischel. No se trata, entonces, de que creamos que el juicio haya sido atropellado o que los derechos de los imputados hayan sido violados. Se trata más bien de que el resultado – la sentencia – nos ha dejado perplejos y con muy serias dudas sobre la nuestro sistema judicial, nuestra institucionalidad democrática, y la capacidad de nuestro país para combatir la corrupción.

Si creemos en la sentencia, entonces Calderón ha sido encontrado culpable. Ha cometido un delito y debe de pagarlo de la manera en que la ley lo prevé: cumpliendo un período definido en la cárcel. Lo extraño de este asunto es que seis de los siete condenados en este caso fueron declarados culpables del delito de peculado, sin distingo del cargo que ocupaban al momento de la comisión del delito ni de su función dentro del esquema delictivo. Más importante aún, no se hizo diferencia entre funcionarios públicos y personas privadas a la hora de endosarles la culpabilidad. Aunque la sentencia no ha sido publicada, de la lectura de la parte dispositiva y las explicaciones dadas por los tres jueces se concluye que el Tribunal encontró prueba incontrovertible de la desviación de fondos públicos para el pago de comisiones a diversos funcionarios públicos. Si la intención del Tribunal a cargo de este juicio hubiera sido verdaderamente enviar a la cárcel a los imputados tras haberlos hallado culpables de al menos algunos de los delitos de los que fueron acusados, debió de hacer la distinción entre aquellos que eran y quienes no eran funcionarios públicos, para así condenarlos por delitos acordes con su respectiva condición.

Peculado, que fue de lo que encontraron culpables a seis de los siete condenados, es el “delito que consiste en el hurto de caudales del erario, cometido por aquel a quien está confiada su administración” (Diccionario de la Real Academia Española, Vigésima Segunda Edición). A menos de que nuestros diputados hayan decidido reinventar el idioma español – cosa que no nos sorprendería – el peculado sólo puede ser cometido por funcionarios públicos, ya que cualquier persona a la que se confíe la administración de fondos del erario público es, de hecho o de derecho, un funcionario público por definición. No veo la manera en que se pueda achacar a Rafael Ángel Calderón Fournier, quien tenía seis o siete años de haber dejado de ser Presidente de la República al momento de la supuesta comisión del delito, o a Walter Reiche, empresario privado toda su vida, que fueran responsables de fondos públicos que les hubieran sido confiados para su administración. Así las cosas, cualquier tribunal de Casación se debería de traer abajo las condenas de Calderón y de Reiche. Y a menos de que Casación ordene la repetición del juicio, ninguno de ellos pasará un día más en la cárcel, a pesar de que uno de ellos es un criminal confeso.

A quien esto escribe le cuesta mucho creer que tres jueces con entre 15 y 30 años de experiencia cada uno no conozcan el significado de peculado ni la diferencia que hace el que un imputado no haya sido funcionario público a la hora de supuestamente cometer el delito. Nos parece que el Tribunal de juicio se ha burlado de la Justicia, no teniendo las agallas para enviar a la cárcel a quienes según sus propias conclusiones – no las nuestras – se han coludido para encarecer una contratación pública y desviar los recursos al pago de comisiones a los funcionarios públicos con poder de decisión en dicha contratación. La sentencia sirvió para sacar a Calderón de la contienda electoral, lo cual habrá sido parte del cálculo del Tribunal, pero no para hacerlo pagar por los delitos que supuestamente cometió. Y eso es pervertir la justicia.

lunes, 21 de septiembre de 2009

La Nación: Por favor cambien al titulista

Uno de los trabajos más divertidos, y a la vez más difíciles, de escribir, es escoger el título de lo que sea que uno escribe. En los principales diarios, donde tienen gente especializada hasta en escribir obituarios, uno ha de suponer que existe un puesto de trabajo cuya responsabilidad es poner títulos a los artículos y a la portada. El titular de la portada puede mejorar la venta de periódicos, pero la ética periodística exige que no se sacrifique la veracidad en el altar del márquetin. El responsable de los títulos de primera plana de La Nación se ha olvidado de ese compromiso ético (¿o será un mandato de la Gerencia o de la Junta Directiva?), y debe de ser destituido. Un par de ejemplos recientes nos demuestran por qué.

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El día de hoy el titular principal de la portada proclama que “Crisis económica obliga a reducir fondos de Avancemos. Gobierno desiste de dar beca a 40.000 estudiantes pobres.” Mientras se bañaba, Dean CóRnito ya estaba redactando mentalmente lo que iba a ser el post de hoy, criticando con toda la acidez del mundo al gobierno de la República por su irresponsabilidad, con el argumento de que dejar de dar becas a estudiantes pobres los podría obligar a desertar y que eso los introduce en una espiral de pobreza de la que resulta imposible salirse. Tal como sucedió durante la crisis económica de principios de los años ochenta (durante el Carazato), producto de la cual la matrícula en secundaria cayó a casi la mitad y pasaron más de 20 años hasta que los niveles de matriculación volvieron a los de los años previos a la crisis. Y de paso una generación de costarricenses se sumió en ese ciclo de pobreza al cual están condenados de por vida, por no poseer ninguna de las habilidades que demanda el mercado laboral hoy en día.

Ya desayunando me leí el reportaje en cuestión, y resulta que la historia no es como el titular la pintaba. El programa Avancemos llegó en este año 2009 a dar 150.000 becas a estudiantes de secundaria, y para el próximo año los fondos van a alcanzar para dar unas 160.000 becas, en vez de las 200.000 que en principio el gobierno hubiera deseado. En realidad los fondos del programa van a crecer con respecto al 2009, aunque serán menores que los originalmente presupuestados. Lo cual resulta lógico dada la precaria situación fiscal en que nos encontramos. Más aún, según datos del IMAS y del MEP, el programa Avancemos ya cubre al 47% de los estudiantes de los colegios secundarios públicos del país, con lo cual están más que atendidos los estudiantes pobres en riesgo de deserción. Aunque el titular en si no miente, lo deja a uno con la impresión de que más bien 40.000 estudiantes iban a dejar de recibir una beca que ya estaban recibiendo. Si bien en este blog nos encanta criticar a nuestros gobernantes, no nos gusta hacerlo por el mero arte de criticar. El titular de La Nación parece estar diseñado para que un porcentaje importante de la población que únicamente lee los encabezados y no los artículos se quede con la idea equivocada. Y eso definitivamente sobrepasa la fina línea que separa al mercadeo ingenioso del amarillismo desvergonzado.

Un segundo y más lamentable ejemplo lo fue el titular del viernes pasado: TSE abre portillo para encubrir donaciones. Aquí ya ni siquiera se trata de un titular confuso, es simple y sencillamente engañoso y mentiroso. Lo que pasó fue que al Tribunal se le pidió una interpretación de una norma contenida en el nuevo Código Electoral – que entró en vigencia a principios de este mes – que habla de la compra de bonos de la deuda política por parte de sociedades anónimas. El TSE las califica – correctamente, en la opinión de este autor – de inversiones, no donaciones, pero reconoce que se podrían prestar para hacer donaciones encubiertas (bonos que se compran y luego no se cobran ó, más claro aún, bonos que se compran a partidos que probablemente no alcanzarán el porcentaje de votación necesario para hacerse acreedores de la deuda política). El Tribunal reconoce que a priori no se puede considerar que toda adquisición de un bono sea una donación encubierta, y el TSE aclara que esas situaciones se verán caso por caso. Como lo dijo don Constantino Urcuyo en el programa de Amelia Rueda en Monumental el mismo viernes, las normas son generales, y los tribunales ven casos específicos. Pero el titular de La Nación de una vez se va a la yugular del TSE, echándole las culpas de algo que está en una ley, aprobada por la Asamblea Legislativa y no por el Tribunal Supremo de Elecciones. Con esta irreflexiva actitud, contribuye La Nación innecesariamente a desprestigiar al tribunal electoral, de lo cual luego se valen fuerzas marginales y de posiciones extremistas para atacar a la democracia costarricense o desconocer los resultados de unas elecciones generalmente limpias y ejemplares.

Son solo dos ejemplos, pero se trata de dos de los últimos cuatro titulares de La Nación. Si nos ponemos a buscar más, estoy seguro de que los encontraremos. En los círculos blogueros a La Nación se le considera un medio esnobista, elitista, y mentiroso. Incluso a quienes la leemos nos critican por hacerlo o por basar nuestros escritos en artículos o reportajes aparecidos en dicho diario. Lo que nadie puede negar es que La Nación es un formador de opinión pública, labor que sus altos ejecutivos y principales articulistas reconocen y en el que parecen deleitarse. El punto es que un periódico de la estatura moral que cree o pretende tener La Nación no puede violar de una manera tan descarada los principios del periodismo ético sin que ello traiga consecuencias.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Sin huevos no hay Presidente

No, este no es un artículo sexista, chovinista, ni mucho menos. Esta no es una serruchada de piso a Laura Chinchilla, por aquello de que es la primera mujer candidata presidencial por un partido grande y con posibilidades reales de ganar. Es más, este artículo nada tiene que ver con ella. Me refiero a los proverbiales huevos, no a los huevos físicos. A aquellos huevos que, nos gusten o no los personajes, tenían bien puestos Margaret Thatcher y Golda Meir, sólo para citar dos ejemplos. El tipo de huevos que en este país escasean, porque no los ponen las gallinas. El tipo de huevos que Oscar Arias, al igual que Abel Pacheco antes que él, evidentemente no tiene. Pero no el tipo de huevos que la gente, confundida, piensa que tenían maricones como Pinochet, Videla, o Trujillo, o que creen hoy que tienen mangantes como Chávez, Morales o Ahmadineyad.

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En este país de educación lamentable, la gente confunde autoridad – entendida en este contexto como la potestad, facultad, o legitimidad de un gobernante para actuar de acuerdo con el mandato constitucional y electoral – con autoritarismo, que no es más que la actitud de quien ejerce con exceso su autoridad. El Presidente de la República es elegido para actuar, en nombre del pueblo y dentro de los confines que le establece el marco jurídico, en aras del beneficio de la población. Desde José María Figueres (1994-1998) hasta hoy, todos los Presidentes de Costa Rica han repetido la cantaleta de la ingobernabilidad para justificar su propia pasividad o incompetencia. Y en los últimos meses Oscar Arias ya cansa con el cuento. Pero, ¿qué ha hecho él para mejorar la gobernabilidad?

Uno se pregunta dónde está o estaba el Presidente cuando, mientras su Ministerio de Obras Públicas anunciaba la necesarísima ampliación de la Radial de Sabana Sur, el AyA se negaba a reubicar (unos centímetros hacia abajo) la tubería de agua potable que pasaba por allí, lo cual obligó a dejar un desnivel de hasta 24 centímetros entre el nivel de la calzada y el de las aceras y propiedades que tienen frente a esa vía. ¿Cómo puede ser que si se establece como prioridad de gobierno ampliar y cambiar la superficie de rodamiento de esa radial, una institución pública cuyo Presidente Ejecutivo y la mayoría (sino la totalidad) de su Junta Directiva han sido nombrados por el Presidente actual de la República se niegue a colaborar con semejante obra? ¿Es que pueden hacer lo que les venga en gana? ¿Para qué sirve la autoridad del Presidente si ni siquiera aquellos que él ha nombrado colaboran con sus planes y proyectos? Esto no es culpa ni de la constitución, ni de una malentendida ingobernabilidad que aparentemente flota en el aire y se transmite como la fiebre AH1N1. Es falta de huevitos presidenciales.

En la misma dirección, uno debe cuestionar el juicio de nuestro Presidente al escoger hace menos de tres meses a un tal Agustín Mourelo como Presidente Ejecutivo del INVU. Es legítimo preguntarse qué proceso de revisión de antecedentes y selección utilizó el Presidente para nombrar en un puesto de confianza a un funcionario que a los dos meses se ha convertido en enemigo de la Administración al plantearle un recurso de amparo exigiendo – en plena crisis fiscal – el traslado de 38.000 millones de colones de Hacienda al INVU. Y no es que don Agustín no tenga razón; según lo que reporta la prensa, desde 1964 el Gobierno Central no ha girado una subvención establecida en la propia Ley del INVU, y que las actuales autoridades de ese Instituto estiman en 38.000 millones de colones el valor actual de lo adeudado. Sin embargo, entre bomberos no se majan la manguera, que es justamente lo que está haciendo el Presidente Ejecutivo del INVU. Nuevamente, este no es un asunto que se resuelve convocando una constituyente – el nuevo discurso presidencial – sino amarrándose los pantalones y asegurándose de nombrar en los puestos de confianza a personas que vayan a jugar para el propio equipo, defendiendo la camiseta nacional por encima de cualquier otro interés. Esto evidencia, una vez más, falta de autoridad, falta de los proverbiales huevitos en nuestro Presidente.

Ejemplos como este hay muchos más. El ICE dándole largas injustificadamente a la definición de las bandas a liberar del espectro celular para la entrada de competidores. El ICE negándose a pagar el canon de regulación para la creación de la SUTEL, una vez aprobada la ley de apertura en telecomunicaciones. El ICE negándose a cumplir con las resoluciones tarifarias de la ARESEP, empleando toda clase de artilugios jurídicos. ¿Dónde estaba el Presidente de la República en todos estos casos para exigir al Presidente Ejecutivo del ICE – nombrado por él mismo – ponerse a tono con las prioridades del propio gobierno? ¿No fue acaso este gobierno el que dio la lucha por la aprobación del TLC y sus leyes conexas, incluida la de apertura en telecomunicaciones? O cuando toda la Junta Directiva del Bahnvi, Ministra de Vivienda incluida, se fueron a almorcenar en Cerrutti, y el asunto se resolvió rompiendo la cuerda por lo más delgado (la renuncia del Gerente del Bahnvi), sin que el Presidente trajera a cuentas a la Ministra ni a ningún otro directivo de los nombrados por él. ¿Dónde estaba el Presidente para exigir a sus funcionarios del sector Vivienda, los de confianza especialmente, cumplir con el código de ética que la propia Administración anunció con bombos y platillos?

Al igual que Kenton, Oscar Arias es un director técnico con mucha preparación. Al igual que a Kenton, se lo comió el manejo del camerino. Demasiadas estrellas buscando brillar por su propia cuenta, y no por el interés superior de la patria. Lo que le falta es relleno en los calzoncillos presidenciales. Costa Rica no necesita una nueva constitución. Costa Rica necesita un líder con huevos, que sepa movilizar – con absoluto apego y respeto al marco democrático – a su equipo de trabajo y a todo el país para conseguir las metas trazadas en el plan de gobierno y en el plan nacional de desarrollo. Lo demás es cuento.

martes, 15 de septiembre de 2009

¿Independientes?

Es evidente que en Costa Rica mucha gente no sabe qué exactamente es lo que se celebra en el Día de la Independencia. El problema pasa por la abyecta ignorancia en que nos ha sumido un mediocre sistema educativo diseñado a principios de la década de los 70s del siglo pasado para – así como lo dijeron nuestros entonces gobernantes, sin pelos en la lengua ni un dejo de vergüenza en su discurso – domesticar a la ciudadanía. Un triste ejemplo de esta ignorancia nos salta a la cara desde la página 7A de La Nación de hoy, en un anuncio del Banco Nacional. Por no tener escáner en mi casa, transcribo el texto: “Algunos creyeron alguna vez que tú merecías nacer en una nación libre… Otros lucharon por hacerlo posible… Y hace 188 años alguien lo logró.

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¿Alguien? ¿Un desconocido? ¿Una sola persona? ¿Acaso no conocemos los nombres de nuestros próceres? Me disculpan si me encuentran algo sensible, pero la redacción en cuestión me parece ofensiva, en primer lugar porque revela la ignorancia de quienes hayan tenido la responsabilidad de redactar y de aprobar la publicidad mencionada, pero más importante aún, porque en su ignorancia, los responsables de este mensaje glorifican La Ignorancia, desvirtúan el significado de la independencia, y demeritan la labor de los prohombres que en los primeros años de nuestra existencia como nación libre tuvieron que luchar contra fuerzas externas y, sobre todo, fuerzas internas que deseaban mantener el sometimiento a la corona española o crear uno nuevo hacia el Imperio Mexicano. Porque, si bien es cierto la independencia llegó a Costa Rica por correo, la verdadera lucha por esa independencia caída del cielo sobrevino una vez que nos vimos en la condición de país libre.

No es mi intención extenderme sobre hechos históricos fácilmente verificables, así que los dejo con tres comentarios cortos /reflexiones sobre temas de actualidad, aparentemente sin relación entre si, pero unidos por el eje central de la malentendida independencia.

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Algunos trasnochados creen que la principal amenaza a nuestra independencia proviene del “imperio del norte”, del gran satán americano. Pero no es así. La principal amenaza a nuestra existencia como país democrático e independiente proviene de un imperio de otro tipo y de otra la latitud. Se trata de un imperio comercial, que proviene del sur. Hablo, para los escasos de entendederas, del Narcotráfico. Como lo demuestran las noticias de los últimos 25 años, poco a poco se ha ido colando y asentando en nuestra sociedad, en nuestro sistema político, y en nuestro poder judicial. Aparentamos sorpresa cuando un vecino en un barrio otrora decente es llevado preso después de un operativo a las 5 de la mañana ejecutado por decenas de policías enmascarados, y más bien decimos a la prensa que “era un buen vecino, con nadie se metía, no tenía problemas con nadie”, pero olvidamos que ese mismo buen vecino fue el que de la noche a la mañana cambió el transporte público por una flotilla de “últimos-modelos” en su garaje, su casita de barrio por una mansión fuera de toda proporción, y el radio de transistores por pantallas de plasma en todas las habitaciones. Y que dependemos de ellos es más que evidente cuando vemos que 70 policías metropolitanos de San José cobraban a los malhechores por permitirles seguir operando con impunidad, o cuando varios policías y ex -policías de la zona sur son detenidos porque se descubrió que eran en realidad operativos de una banda de distribución de drogas. Y peor aún cuando vemos que el Despacho del Presidente de la Corte Suprema nombra jueza interina a una muchacha de 23 años con menos de dos meses de haberse incorporado al Colegio de Abogados, y que ésta se toma la atribución de liberar a los acusados a pesar de que, siendo policías o ex -policías, están en perfecta posición para obstruir cualquier investigación, destruir o hacer desaparecer evidencia, e intimidar o eliminar a los testigos. Y no es, lamentablemente, ni el primer caso de un juez que responde a los intereses del narcotráfico, ni un caso aislado de policías que trabajan para las redes del narcotráfico.

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De libertaria a liberacionista. La diputada Evita Arguedas, que se valió del Movimiento Libertario para llegar a la Asamblea, que una vez allí evidenció no conocer ni compartir la doctrina liberal, y que se declaró “diputada ¿independiente?”, revela ahora que de independiente no tenía más que el adjetivo. Como otros calientasillas de la actual legislatura, corrió a dar su adhesión a Laura Chinchilla, pero para distinguirse de aquellos, orgullosamente declara y aclara que “ahora también es militante del Partido Liberación Nacional”. O sea, no somos nada. Evita Arguedas ha demostrado que la única libertad en la que cree es la libertad de arrimarse donde mejor le caliente el sol, y que eso puede ser en las playas del ML si eso le permitirá alcanzar un puesto para figurar, o en las costas del socialdemócrata PLN si se vislumbra que por ahí pasa ahora la procesión del poder. ¿Independiente? Ni por asomo. La tercera acepción del vocablo independencia en el Diccionario de la RAE dice: Entereza, firmeza de carácter. No confundamos firmeza de carácter con personalidad fuerte. No se puede decir que se distinga por su entereza una persona que hoy se dice libertaria y mañana milita en un partido que propone una importante intervención estatal en los asuntos privados de los ciudadanos, sean en el ámbito de la economía o de la libertad religiosa. Firmeza de carácter es mantener lo que uno piensa y cree a pesar de las modas, de los popularímetros, o de qué tan cerca o lejos esté uno del centro de poder por causa de sus ideales.

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Otro ámbito en el que definitivamente nuestro país no es independiente es el de la libertad religiosa. Monseñor Ulloa no hizo más que abrir la bocota, con profundo irrespeto para la democracia costarricense, y ya corrieron los candidatos a diputados por el PLN a enterrar no esta, sino cualquier propuesta de reforma constitucional tendiente a eliminar el carácter confesional del Estado Costarricense que se pueda presentar en los próximos cuatro años. El argumento de que la reforma del Artículo 75 debe de ser consultada previamente con la Iglesia Católica es patético y demuestra un irreflexivo y vergonzoso sometimiento - en materia política - a los dictados de los clérigos locales. Es como preguntar a un drogadicto si quiere que le quiten la droga, o a un gordo patológico si quiere que le quiten la comida. Dicho argumento, no lo perdamos de vista, fue esbozado originalmente por la candidata paños tibios de Liberación Nacional, Laura Chinchilla, después de que el Obispo de Cartago exhortara a la feligresía a no apoyar a los candidatos que piensen diferente de él y de la Iglesia Católica Costarricense. Lástima que aquí nadie se interesó por averiguar que la mismitica Iglesia Católica de Roma, representada por el usualmente vilipendiado Papa Benedicto XVI, se ha pronunciado hace exactamente un año a favor de un estado laico que sea garante de la libertad religiosa de los ciudadanos, cuando dijo que “es fundamental insistir en la distinción entre el ámbito político y el religioso para tutelar tanto la libertad religiosa de los ciudadanos como la responsabilidad del Estado hacia ellos". Lo de la Iglesia local no es más que el revoloteo habitual de quien ve amenazada su posición de poder; lo de Laura Chinchilla y sus candidatos a diputados es producto de la ignorancia – nuestra independencia nuevamente amenazada por La Ignorancia – y del cálculo político oportunista y empequeñecedor. Porque no hay peor violación a nuestra libertad – a nuestra verdadera independencia – que cerrar las puertas a la sana discusión de ideas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Iglesia y Estado

Un grupo llamado Movimiento por un Estado Laico en Costa Rica propuso una reforma constitucional que haría al Estado costarricense neutral en materia religiosa, dándole el deber de garantizar la libertad de las personas de escoger cualquier religión que sea respetuosa de los derechos humanos, o de no adoptar ninguna, si tal es su preferencia. La propuesta consiguió el apoyo de la cantidad necesaria de Diputados para que pueda ingresar a la corriente legislativa, así que quedará ahora en manos de la Asamblea decidir si acoge la reforma o no. Hace exactamente cuatro años y un mes publiqué en este blog un artículo sobre este tema, y hoy lo reciclo por haberse puesto de moda nuevamente. Ojo que hace referencia a algunos eventos de hace cuatro años, lo cual no invalida el fondo ni el mensaje.

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3 de agosto de 2005.

Como regla general, a Dean CóRnito no le gusta hablar de religión, por muchas razones que no vienen al caso y una que sí: que escribiendo sobre política se echa encima suficientes enemigos gratuitos como para además provocar la ira de curitas, pastores, reverendos, ministros, rabinos, imanes, mulás y demás sacerdotes de las religiones, sectas y denominaciones que abundan en el mundo. Así que no vamos a hacer una excepción en este caso, y al hablar de la Iglesia Católica en este artículo, nos limitaremos a los aspectos político-financieros de su relación con el Estado costarricense. Allá cada quien con sus creencias y preferencias; aquí las respetamos todas.

Costa Rica es uno de los pocos países del hemisferio occidental que tienen una religión oficial de Estado. Y aunque en la práctica Costa Rica es bastante tolerante de las religiones “no oficiales”, el solo hecho de que haya una religión de Estado ya es discriminatorio para quienes no practican esa religión.

Creciendo en este bello país, nunca entendí el concepto de religión oficial de Estado. Las preguntas que me hacía, infantiles como era de esperar, eran del tipo: ¿Acaso la Corte Suprema de Justicia va a misa?, ¿Se confiesa la Asamblea Legislativa?, cuando se clausura una entidad pública, ¿recibe la extremaunción?, y otras por el estilo. Cuando fui creciendo y entrando en contacto con gente de otras religiones, me di cuenta de lo que en términos prácticos significaba: si usted es católico, casi nunca va a tener que hacer tediosas filas en el Registro Civil. Por ejemplo, su matrimonio por la Iglesia queda automáticamente inscrito en el Registro, ya que el acto del cura tiene validez religiosa y legal a la vez. Si usted es de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y se casa por la religión, si se olvida de inscribir el matrimonio en el Registro Civil, el día que usted tenga hijos, ellos serán considerados “hijos naturales”, un eufemismo legal equivalente a “bastardos” en la jerga religiosa (hijos concebidos fuera del matrimonio).

No es el único ejemplo, pero con ese nos basta para ilustrar por qué consideramos discriminatoria la existencia de una religión oficial del Estado. Mucho se habla de la necesaria separación de Iglesia y Estado, pero mientras el Estado siga teniendo una religión oficial, esa separación no existe ni siquiera en el papel. Por eso, cuando el Ministerio de Educación quiere incluir una guía de educación sexual en los programas educativos, no se puede enseñar a los jóvenes colegiales del peligro de las enfermedades de transmisión sexual y cómo evitarlas con el condón, ya que la Iglesia únicamente permite hablar de la abstinencia como opción para las personas solteras. Muy loable objetivo, pero completamente ilusorio e irreal. Por la misma razón, no se puede enseñar a las muchachitas a prevenir embarazos no deseados, porque sólo se les puede hablar de abstinencia y no de prevención ni de planificación.

Hace poco el Ministerio de Salud propuso una reforma integral a la Ley General de Salud, ya que la vigente data de mediados del siglo pasado. La Iglesia procedió a armar un revuelo porque el texto mencionaba la palabra aborto. Aunque, según aseguraron entonces los representantes del Ministerio, la reforma no pretendía legalizar el aborto, para la Iglesia resultó inaceptable que en el contexto de una Ley General de Salud se hablara del tema. Sobran los comentarios.

Todo esto es relevante porque, además de lo discriminatorio que resulta tener una religión oficial, la Iglesia Católica de Costa Rica, por ser la representante de la religión oficial del Estado, recibe anualmente una contribución del Presupuesto Nacional (de monto ignorado por este autor). El Artículo 75 de la Constitución Política dice que “La religión Católica, Apostólica, Romana, es la del Estado, el cual contribuye a su mantenimiento, sin impedir el libre ejercicio en la República de otros cultos que no se opongan a la moral universal ni a las buenas costumbres”.

No soy experto en la materia, pero tengo entendido que el Vaticano es uno de los estados más ricos del mundo, y que la Iglesia Católica tiene riquezas insospechadas. De ser así, y siendo el nuestro un país relativamente pobre y con tremendo déficit fiscal, la política de tener una religión oficial es inconveniente por partida triple. Para colmo de males, según lo reveló el Diario Extra ayer, la Iglesia Católica de Costa Rica figura en el “top 10” de patronos morosos con la Caja Costarricense del Seguro Social.

Eso si que es tenerla bonita: una institución inmensamente rica recibe un subsidio de un país pobre, y mientras en el país pobre vemos cómo la entidad estatal de medicina universalizada y seguridad social se nos desmorona, esa millonaria institución se da el taco de no pagar sus cuotas patronales. Yo no se cómo se verá eso el Día del Juicio Final, pero ante los limitados ojos de este ser terrenal, la cosa no pinta nada bien.

lunes, 31 de agosto de 2009

El Dr. Mündung

Oscar Arias, a quien no tengo el placer – o el disgusto, escoja usted – de conocer, siempre me ha parecido una combinación casi perfecta entre el Dr. Mündung y Narciso, aunque esto último no exactamente por su aspecto físico. Doy por sentado que para estar en política, y en particular para aspirar a la Presidencia de un país, es necesario ser un poco ególatra y bastante vanidoso, pero a nuestro Premio Nobel Presidente se le va la mano. Y sus últimas actuaciones lo terminan por confirmar.

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A quienes le hemos seguido el rastro durante los últimos 25 años, ya nada debería sorprendernos. Y sin embargo don Oscar no deja de hacerlo. El famoso eslogan de su última campaña presidencial – El barco necesita capitán – es la invitación de un presumido consumado a que los demás dejemos nuestras mayores o menores dosis de egolatría para sustituirla por una oscarlatría esclarecedora y libertadora. No entro a discutir si el barco realmente necesitaba capitán (si lo creo), si Oscar Arias era ese capitán (no necesariamente), o si, una vez en el poder, actuó como tal (lo dudo seriamente). Más me interesa analizar las más recientes decisiones y anuncios de su majestad don Oscar a la luz de sus “patologías”, reales o percibidas.

La semana pasada don Oscar – o su hermano Rodrigo en representación del Big Chief – nos sorprendió con dos magnos anuncios: la presentación de un proyecto de ley de apertura de la generación y producción de electricidad, y la “necesidad” de convocar una Asamblea Constituyente. Veamos las cosas por partes.

Quien esto escribe apoyaría en principio un proyecto de apertura del sector eléctrico. Tengo la firme convicción, los estudios y la experiencia profesional suficientes para saber que es factible alcanzar un buen esquema de apertura que permita incrementar la capacidad instalada de generación eléctrica sin depender de un proveedor único, y sin desatender las necesidades de los sectores de menor o nulo poder adquisitivo que quedarían desprovistos en un esquema de apertura “salvaje”. Aunque no he leído el proyecto del gobierno, de los principios que pude deducir de lo publicado en los medios de prensa (apertura en generación manteniendo la red de transmisión en manos del ICE), me parece que la propuesta va por buen camino. Y a pesar de lo anterior, la decisión de poner sobre la mesa en plena temporada electoral un tema que promete ser polémico me parece, en el mejor de los casos, temeraria e irresponsable.

La probabilidad de que semejante proyecto sea aprobado en la Asamblea Legislativa en la presente coyuntura es prácticamente inexistente. El PAC, Merino y Oscar López se opondrán rabiosamente a cualquier cosa que suene a apertura. El Movimiento Libertario también, aunque por las razones contrarias: por no hacer lo suficiente por abolir el monopolio estatal, por poner límites a la generación privada, o cualquier cosa por el estilo que se les ocurra de manera oportuna. Andrea Morales, aunque sea por vergüenza y deferencia a quienes la llevaron a la Asamblea, también se va a oponer. La fracción del PUSC no sabrá cómo reaccionar, y mucho dependerá de las necesidades político-electorales del Dueño del partido, pero si algo es claro es que el PLN no podrá contar con un apoyo incondicional de los cuatro o cinco pelagatos del PUSC. De manera que únicamente podrán contar con los calientasillas de José Manuel Echandi, Evita Arguedas y Guyón Massey, y eso no les alcanzará ni para llegar a primera base. A la misma Laura Chinchilla se le podrían aflojar las bielas ante un tema tan polémico en estos momentos, y buena parte de la fracción la respaldaría. Muerto el Rey, que viva la Reina.

¿Para qué lanzar al vuelo semejante propuesta? Lo único que se me puede ocurrir es que cuando algún día se apruebe una apertura en generación eléctrica - y no me cabe la menor duda de que algún día sucederá – alguien pueda salir a decir que la idea fue de Oscar Arias. Y que entonces sea reconocido como el Estadista que, cinco o veinte años después de su período presidencial, aún sigue dando forma al curso que toma la historia del país. Sin importar a quién se lleva entre las piernas en el proceso, aún si se trata de su delfina Chinchilla.

Y por si fuera poco, nos sale con la cabezonada de la Asamblea Constituyente. Es cierto que el país está entrabado, y que a los gobernantes se les dificulta realizar su trabajo, como lo argumentan don Oscar y sus polivoces. Lo que es discutible es si el problema está en la Constitución Política. Yo creo que, más allá de dos o tres asuntos puntuales, la Constitución no es el impedimento para el progreso del país. Y esos “asuntos puntuales” se deberían de corregir mediante un procedimiento mucho más sencillo, barato y de menor riesgo que la Asamblea Constituyente: la reforma parcial a la Constitución. No sabemos exactamente (ni remotamente tampoco) como es la nueva Constitución que visualiza don Oscar, pero de lo que si estamos seguros es de que no se parece en nada a la Constitución que sería posible sacar de una nueva Constituyente.

Como lo demostró el referéndum por el TLC, el país está prácticamente dividido en tercios, con una tercera parte indiferente a lo que pasa en el escenario político, y los otros dos tercios con visiones bastante diferentes de lo que quieren como modelo de desarrollo para el país. En tales circunstancias, sería virtualmente imposible lograr un acuerdo sobre una Constitución medianamente coherente.

Don Oscar exhibe en los últimos tiempos una actitud autoritaria que no deja de causar preocupación. Como ejemplo ofrezco sus más recientes críticas a la labor de los medios de comunicación. Su cuestionamiento se basa en tautologías peligrosas (los periodistas no son electos por el pueblo <-> los medios de comunicación son empresas con fines de lucro) e inesperadas de una persona que se ha distinguido por sus credenciales democráticas. Si este es el espíritu que lo mueve a proponer una nueva Constitución, no quiero ni tan siquiera ver de qué se trata. Y si en su narcisismo ilimitado no puede ver que la mayoría del país no piensa como él, y que, insisto, lo que saldría de la Constituyente sería un mamarracho sin pies ni cabeza, entonces no tenemos santo en el cuál persignarnos.

La virtud de la actual Constitución es que se basa en las constituciones liberales del siglo XIX y en particular la de 1871. Aunque el ánimo colectivo de 1949 era bastante diferente al de 1871 (en particular en cuanto a las funciones del Estado), la constituyente logró un interesante equilibrio entre la tendencia liberal histórica del país que privilegia la protección de los derechos individuales, y ese estado de ánimo más socializador de mediados del siglo XX. Convocar una nueva constituyente en la actual coyuntura – con la proliferación de grupos y partidos que más defienden intereses sectoriales que los nacionales, y un Presidente con inclinaciones autoritarias – conllevaría de manera implícita el riesgo de producir una carta magna que sea un verdadero obstáculo para el progreso o, peor aún, que limite de manera significativamente los derechos individuales a favor de los colectivos. Y ese sería el principio del autoritarismo constitucional, que pronto llevaría a una dictadura de cualquier estirpe.

Entonces, nuevamente cabe preguntarse cuál sería el objetivo de proponer una constituyente ahora. Y si no hay beneficios evidentes, la respuesta tiene que encontrarse en la egolatría y el narcisismo de don Oscar que, por un lado, le nubla la visión y no le permite ver los grandísimos riesgos y, por el otro, únicamente le permite pensar en lo grande que sería su nombre si lo logra asociar al nacimiento de un nuevo orden constitucional en el país. Aunque de camino se lleve en banda a toda una generación de costarricenses.

Como lo dijo Papini a través de su personaje, el Dr. Mündung: “El hombre se ama a sí mismo, lo confiesa abiertamente, y da a su amor, sin miedo y sin reservas, forma devota y litúrgica.” Ese hombre es Oscar Arias.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Una onza de integridad

Guillermo Constenla Umaña es uno de esos bichos políticos que uno, como aspirante de analista político, no puede perder de vista. En la última década se ha convertido en el Torquemada de la escena política nacional y, simultánea y muy hábilmente, se ha proyectado como adalid de la virtud y ejemplo de decoro, honestidad y decencia en la función pública. No todo lo que brilla es oro.

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Todavía lo recordamos cuando durante más de año y medio capitaneó una comisión inquisidora en la Asamblea Legislativa que se propuso “destapar el gran chorizo” de la gestión interesada del Aeropuerto. También recordamos vívidamente cómo, después de todo ese tiempo, y a un par de semanas de terminar su período como diputado en el 2002, confesó en una entrevista con la entonces periodista de La Nación, Hazel Feigenblatt, que después de año y medio de investigación pagada con fondos públicos, no tenía pruebas de corrupción y que a final de cuentas la investigación trataba de diferencias en un “tema filosófico-político”. Sin embargo se dio el taco de pedir sanciones “morales y políticas” en contra de funcionarios a los que ni él, ni su Comisión Legislativa, ni la Contraloría General de la República, ni el Ministerio Público, ni Telenoticias ni La Nación pudieron nunca involucrar en un solo acto de corrupción. Y eso en una época en la que las acusaciones se volvieron pan de todos los días.

A su regreso a la llanura política, don Guillermo se pasó los cuatro años del desgobierno de Abel Pacheco luchando públicamente contra el Gestor Interesado, contra la Gestión Interesada, y contra los funcionarios públicos que en cumplimiento de su deber hubieran tratado en un momento u otro con personeros de Alterra. Y no podemos olvidar cómo - cuándo Oscar Arias resultó Presidente Electo y le ofreció a Constenla la Presidencia Ejecutiva del INS, reiterando casi en la misma frase el apoyo de su eventual gobierno a la Gestión Interesada y a las negociaciones para rescatar el bendito contrato - don Guillermo abandonó su lucha de por lo menos seis años y cerró su boquita porque sus intereses yacían ahora en otra mina, donde al jefe no le parecía mal del todo ese engorroso asunto de Alterra.

Luego saltan a nuestra memoria las múltiples denuncias que hizo don Guillermo, una vez hubo asumido la Presidencia del INS, sobre los aparentes actos ilícitos cometidos por sus antecesores, en particular en la época cuando don Cristóbal Zawadski fuera Presidente Ejecutivo del INS. Aquí guardamos las fórmulas y convenciones periodísticas al decir “aparentes”, porque no deseamos ser el primer bloguero costarricense que sea demandado por difamación. Recordemos que el caso del INS-PWS aún no llega a juicio, de manera que aún no podemos dar por delitos los actos denunciados por don Guillermo. Más de una vez me pregunté en esos meses, allá por setiembre de 2006, si el señor Constenla entendía que ya no era más un diputado al frente de una Comisión Investigadora, y que tenía la responsabilidad de dirigir y sanear una importante institución pública. Si tendría la capacidad para eliminar la corrupción del INS, o si del discurso no pasaríamos. El tiempo me ha venido a responder.

La Nación de hoy, en un amplio reportaje a diez columnas, reveló que desde el año 2007, ya bajo la conducción temeraria de don Constenla, el INS contrató en tres ocasiones a un intermediario que había incumplido reiteradamente con los requisitos básicos de contratación y, por si ello fuera poco, que dicho intermediario infló los costos de los bienes por asegurar para casi duplicar sus comisiones, que pasaron de $7.2 millones en el 2008, a $13 millones en el presente año 2009, sin que el INS tan siquiera chistara cuando todavía tenía la oportunidad de detener tan nefasto negociado.

Y para que no se vean tentados los abogados a pedir a un Tribunal de Justicia que obligue a Google a revelar el otro yo de Dean CóRnito para demandarlo hasta dejarlo en calzoncillos, declaro sin ambages: no creo que Guillermo Constenla haya tenido nada que ver con lo que hoy denuncia La Nación. El énfasis lo hago en la palabra nada. NADA. Tan es así, que creo que Guillermo Constenla es responsable de lo sucedido por no haber ejercido una administración eficiente del INS, por no haber impuesto controles eficaces una vez que él mismo reveló los pormenores del affaire Zawadski, y por haberse desentendido del más grande negocio que puede tener el INS, dejándolo en manos de funcionarios sin una supervisión adecuada ni una exigencia de rendición de cuentas oportunas para detectar y detener a tiempo este tipo de “errores”. Es decir, es responsable de lo que pasó porque no hizo NADA, teniendo la obligación moral, legal y administrativa de actuar.

Estamos hablando, señoras y señores, de la póliza o pólizas que cubren los activos del ICE, valorados en alrededor de cinco mil millones de dólares, ó en español criollo, dos millones novecientos cincuenta mil millones de colones, casi una cuarta parte del PIB de Costa Rica. Por su magnitud, este tipo de pólizas son colocadas con reaseguradores internacionales que superan en tamaño, y por mucho al INS. Así, en caso de una catástrofe, el pago no hará quebrar al INS. Para llegar a dichos reaseguradores, el INS contrata corredores de reaseguros, que buscan las mejores condiciones en el mercado, a cambio de una comisión. Hasta aquí todo en orden, que no es pecado (y es práctica común) contratar a estos intermediarios. Sin embargo, el INS tiene un reglamento que establece algunos requisitos para dichos corredores, siendo el más básico que el corredor esté inscrito en el registro de intermediarios reaseguradores del INS. Además debe revelar al INS, en un plazo no mayor a ocho días, “los términos, condiciones, precio y comisiones con que se colocó la cobertura de reaseguro”.

En marzo del 2007, siendo don Guillermo Presidente Ejecutivo, el INS contrató a dos intermediarios (Wind Pro y JLT) para colocar la póliza de reaseguro del ICE. Un día después de la adjudicación, el representante de Wind Pro anunció al INS que JLT no participaría en la colocación, y que su lugar lo tomaría Hemispheric Reinsurance Group (HRG). El INS lo aceptó, a pesar de que no fue sino hasta en octubre de ese mismo año que HRG ingresó al registro de intermediarios reaseguradores del INS. Para refrescarle la memoria a don Guillermo, esto es como cuando la Gestión Interesada fue adjudicada a un consorcio liderado por una empresa llamada Airport Group International (AGI), que luego cedió su espacio a Alterra, quien efectivamente asumió la gestión del aeropuerto. Sólo que en el caso del aeropuerto no se violó ningún reglamento para sustituir al líder del consorcio adjudicado.

Como si lo anterior fuera poco, esta empresa HRG nunca informó al ICE de los términos y condiciones de la colocación del reaseguro del ICE del 2007. Eso no fue óbice para que en el 2008 nuevamente se le adjudicara a HRG la correduría de la póliza de reaseguro del ICE, y tampoco en ese año informó HRG de los términos y condiciones de la colocación. Uno pensaría que, con semejantes antecedentes, alguien en el INS hubiera captado que no era “conveniente” seguir contratando a HRG. ¿Qué pasó? En el 2009 el INS volvió a contratar a HRG, que esta vez, dándose cuenta de que nadie la fiscalizaba, se pellizcó y se decidió a duplicar su comisión.

Don Guillermo Constenla ha dicho a La Nación que “antes de esta situación no conocía nada sobre HRG, solo que era un corredor más”. Esto a pesar que desde hace varios años, el tema de la póliza de reaseguro del ICE ha estado constantemente en las noticias (2005, 2006, 2007, 2008, 2009). Ante la pregunta directa de la periodista Mercedes Agüero, acerca de quién es el responsable, Monsieur Constenla respondió: “No se quién tiene la obligación de pedir a los intermediarios la información”. Yo le tengo algunas preguntas y, también, algunas respuestas.

Dean CóRnito no sabe quién tenía que pedir la información a los intermediarios. Lo que si sabe es quién tenía que pedir a sus subalternos un reporte de los términos, condiciones, precio y comisiones con que se colocó la cobertura de reaseguro. Era don Guillermo Constenla, Presidente Ejecutivo del INS. ¿Cómo puede venir a decirnos ahora, don Guillermo, que no sabía nada sobre el corredor que tres años seguidos colocó “la póliza más grande del país”? ¿Cuántos otros clientes tiene el INS con pólizas cercanas a los $5.000 millones como para que su Presidente Ejecutivo no conozca el detalle de semejante operación? ¿Será, don Guillermo, que súbitamente nos está dando el síndrome de Figueres, si te vi no me acuerdo? ¿Será, don Guillermo, que ahora que no está usted en la silla de Torquemada, le da miedo la quemada?

Si Guillermo Constenla tuviera una onza de integridad – pongo un tucán a que no la tiene, y deseo equivocarme – presentaría su renuncia de inmediato. No porque haya cometido un delito – no lo creemos – sino porque ha quedado demostrado que no tiene la capacidad para dirigir una institución tan compleja como el INS en la que, bajo sus narices, los mandos medios han seguido haciendo lo mismo que desde hace tres años venía denunciando don Guillermo y prometiendo erradicar. Don Guillermo Constenla podrá ahora darle la vuelta al mundo en pata renca buscando culpables – ese trabajo lo excita – pero para hallar al responsable político, no tiene más que buscarlo en el espejo. Y buscar el significado de unas pocas palabras en el Diccionario de la RAE.

martes, 25 de agosto de 2009

Referencia circular, ó el arte de denunciar abusos contra el consumidor

El sistema para denunciar en Costa Rica los abusos que cometen las empresas contra los consumidores está diseñado para hacer que el consumidor desista de su intención de denunciar. Especialmente cuando esas empresas son del sector financiero. Y ahora, ¿quién podrá ayudarnos?

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Resulta que después de muchos años de luchar contra los call centers de Aval/Banco Uno (nunca logré que me dejaran de llamar, aunque tampoco caí en la tentación de aceptarles una tarjeta de crédito), en tiempos de crisis no hay nada mejor que una tarjeta con beneficios tangibles como los descuentos en restaurantes y otros comercios. Al menos para quienes somos lo suficientemente ordenados para no tarjetear más de lo que podemos pagar de contado a fin de mes. Así que finalmente cedí a la presión cuando me llamaron de Citibank, ofreciéndome una tarjeta de crédito que además incluía un cupón de ₡25.000 de descuento en un importante almacén de San José. Según me informó la persona que me llamó, la tarjeta estaba pre-aprobada y en pocos días me llamarían para coordinar la entrega. Esa fue la primera mentira. Después de unos 15 días recibí una llamada de un analista, pidiendo información sobre mis finanzas. Dos días después me llamó otra analista, y me hizo exactamente las mismas preguntas que el primero. Después de esto pasaron poco más de dos meses hasta que un día apareció en mi oficina, sin previo aviso, el mensajero que me traía la tarjeta. Casi tres meses después de que me ofrecieron la “tarjeta pre-aprobada”. Perfecto, me dije, a caballo regalado no se le tocan los huevos. O algo por el estilo.

Después de que se fue el mensajero caí en cuenta que el cupón de descuento del almacén había vencido unos 15 días antes. Inmediatamente llamé al número que el mensajero me había dado “por si tenía alguna consulta”, y muy amable y eficientemente se comprometieron a enviarme un nuevo cupón a mi casa al día siguiente. Cosa que en efecto hicieron. Solo que cuando llegué a mi casa, el nuevo cupón venía por únicamente ₡20.000 colones. Al día siguiente volví a llamar, y después de deshacerse en disculpas, me prometieron que en un par de días me llegaría el nuevo cupón por el monto correcto. Cinco semanas después, todavía estoy esperando.

La tarjeta venía con un límite relativamente bajo, lo cual en circunstancias normales no es problema. Sin embargo, y siguiendo con el tema de la crisis, una mueblería sacó un anuncio ofreciendo un 25% de descuento en toda su línea si se pagaba con la tarjeta de Citibank. Considerando que la Sra. de CóRnito me había pedido cambio de sillas del comedor desde hace rato, y que las sillas que quería estaban justamente en esa mueblería, aproveché la ocasión para comprarlas y darle a la patrona un buen regalo del día de la Madre. Solo que con esa compra llevé la tarjeta hasta su límite. Entonces, para poder seguir usando la tarjeta (a menudo me toca almorzar fuera de casa, y el 35% de descuento en restaurantes es muy útil), me fui a una sucursal de Citibank y cancelé la totalidad del saldo, aunque todavía faltaban casi dos semanas para el “corte”. El pago lo hice con un cheque de Scotiabank un viernes, de manera que asumí que no iba a ser acreditado sino hasta el lunes, por ser de un banco distinto. Efectivamente, por Internet confirmé que el cheque fue cambiado ese lunes. El martes, cuando traté de pagar el almuerzo en Rostipollos, me rechazaron la tarjeta. Dos días después, en otro restaurante, me la volvieron a rechazar. De manera que el viernes me fui a la misma sucursal de Citibank donde había pagado el saldo, para averiguar qué estaba pasando.

Con toda la calma del mundo, el Sub Gerente de la sucursal me explicó que la política del banco es congelar los fondos por 7 días cuando el pago se ha hecho con un cheque de otro banco local. ¿Cómo? – le pregunté. ¿Pero si ustedes cobraron el cheque el lunes, cómo no me permiten usar mi tarjeta cinco días después? Es que, don Dean, a veces los cheques salen malos, entonces tenemos que tener esa precaución – me contestó. Claro, le dije, a veces los cheques salen malos, por eso los demás bancos tienen una política de no acreditar los fondos sino hasta el segundo día hábil posterior al pago, que es lo que necesitan para enviar al cheque a cámara de compensación y cobrarlo o saber que resultó de hule. Pero en este caso ustedes cobraron mi cheque el lunes, y sin embargo no me permitieron usar mi tarjeta ni el martes ni el jueves, y por lo que usted me dice, tampoco hoy viernes la hubiera podido usar. ¡Es correcto! - me contestó con toda la cara de barro. Pues yo no sé cómo le llamen ustedes a eso, le contesté bastante sulfurado, pero en clásico tico eso se llama jinetear la plata, MI plata, y eso quiere decir que ustedes han hecho una retención indebida de mi dinero, con el cual han lucrado durante varios días, y a mí ni siquiera me permiten seguir usando mi tarjeta. ¿Sabe algo, señor Flamante Sub Gerente? Hágame el favor de cancelarme esta porquería de cuenta, y que nadie más me vuelva a llamar de esta cochinada de banco a ofrecerme oxígeno porque los demando. Es más, ¿sabe qué se me acaba de ocurrir? No me cancele la cuenta. Primero voy a ir a usar el puto cupón de ₡20.000, luego los voy a denunciar dónde corresponda, y solo después de que les haya costado, voy a cerrar esta cochina cuenta.

Tal y como amenacé, ayer lunes me puse a averiguar cómo hacer para denunciar este abuso. Mi amiga la que trabajaba en el MEIC y se conoce el tema al dedillo anda de viaje, así que como cualquier cristiano normal, me puse a buscar en Internet a ver qué me aparecía. Existe en el MEIC una Dirección de Apoyo al Consumidor, con su propia página web, bastante poco amigable. Después de mucho rato logré encontrar el teléfono de la línea gratuita (800-266-7866), y decidí llamar para averiguar cómo hacer la denuncia. Un pequeño problema: la grabación que contesta tiene una referencia circular, y no existe posibilidad de llegar a ser atendido por un ser humano. Todo el que haya tratado de desarrollar fórmulas o ecuaciones matemáticas en Excel sabe lo que es una referencia circular: cuando uno por error pone en la fórmula una referencia a la celda donde tiene que aparecer el resultado. En otras palabras, es tratar de llegar a un resultado que depende de sí mismo. Es decir, es necesario primero conocer el resultado para poder llegar a él. Y eso es imposible. La línea gratuita de atención al consumidor dice algo así: “Si desea gestionar una denuncia por primera vez, marque 1. Si llama acerca de una denuncia en trámite, marque el 284-8888”. Marco 1, y entonces sale una nueva grabación que le recuerda a uno tener a mano todos los documentos necesarios para plantear la denuncia, incluyendo facturas, contratos, y una carta de autorización de la niña Pochita. Una vez que terminan de darle a uno esa lista, vuelve la grabación al principio: “Si desea gestionar una denuncia por primera vez, marque 1. Si llama acerca de una denuncia en trámite, marque el 284-8888”. Y no hay manera de salir de allí que no sea colgando. O sea, la línea gratuita de apoyo al consumidor da un apoyo como el que daba a cada rato Abel Pacheco a sus funcionarios.

Entonces llamé a la SUGEF. Después de cinco intentos, logré finalmente hablar con un ser humano del género masculino, quien a su vez me trasladó la llamada a Servicios Técnicos, donde me contestó otro ser humano, esta vez del género femenino. Bastante servicial y agradable, he de agregar. En conclusión, lo que me dijo es que la SUGEF no supervisa los abusos que cometen los bancos con sus clientes, ya que su misión es velar por la estabilidad, rentabilidad y liquidez. Aunque no me lo dijo, mi interpretación fue que si estafar al cliente le permite a un banco mejorar su posición de liquidez, entonces la SUGEF se haría de la vista gorda. Por lo tanto, me aconsejó, debería de llamar a la Comisión Nacional del Consumidor del Ministerio de Economía. Catch 22.




jueves, 20 de agosto de 2009

Auf Wiedersehen

Alguna vez leí que siempre hay un motivo, aunque desconocido para las partes, por las que diferentes personas entran en tu vida en diferentes etapas. Algunas personas tienen un impacto en tu vida por una temporada y luego de cumplir su misión “desaparecen”, mientras que otras entran en tu vida para nunca más dejarte. Mi queridísima amiga Solentiname, autora de Anchas Alamedas, sin lugar a dudas uno de los mejores blogs de Costa Rica, apareció de la nada en mi vida hace unos ocho años, para nunca más salir de ella. El motivo, como en todo camino largo, está aún por descubrirse, pero tengo mis sospechas de que Sole es una especie de ángel de la guarda (aunque ninguno de los dos cree en cuentos chinos) que entró a mi vida con la misión de protegerme el trasero cada vez que meto las de andar, o más bien para prevenir que lo haga. Esta semana Sole emprendió un viaje de diez semanas a Alemania y, como la voy a extrañar, quise aprovechar la oportunidad para honrar a quien honor merece.

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Sole apareció en mi vida por primera vez cuando fue enviada por su jefe a una reunión en mi oficina, en la que necesitaba la asesoría de algún abogado competente. Con su metro ochenta y pico de estatura y su nada reservada personalidad, fue imposible no notarla de inmediato. Los detalles salen sobrando, pero tengo que decir que Sole demostró ser mucho más que una abogada competente. Conocía las leyes, reglamentos y contratos pertinentes con propiedad, y sus opiniones y consejos siempre fueron los que terminaron prevaleciendo, pero además se involucró como si de un asunto personal se tratara. A lo largo del tiempo, Sole se convirtió no sólo en mi consejera legal, sino también en mi “asesora de imagen”, mi coach para enfrentar entrevistas e interrogatorios difíciles, mi cómplice, mi confidente, y mi defensora pública número uno. Y mientras apenas nos conocíamos, ella me dio todos esos servicios sin cobrarme un cinco ni pasarme una factura por las horas extras que me dedicó.

No hicieron falta el par de años de intenso trabajo conjunto para que nos hiciéramos amigos, y amigos de verdad. Al poco tiempo descubrimos que en nuestras diferencias, teníamos más en común de lo que cualquiera se pudo imaginar. Ella izquierdosa y felizmente soltera, yo liberaloso y felizmente casado, descubrimos que cuando las personas tienen buenas intenciones, lo demás son diferencias de método, no de objetivos. Y nos dimos cuenta de que teníamos muchos intereses y aficiones compartidos, desde lo oscuro y plagado de tabúes, hasta lo más cotidiano y socialmente aceptable, pasando por la lectura y la escritura, la literatura latinoamericana, el humor y sus variantes internacionales, la imitación de acentos, etc. Con Sole recorrimos los pasillos del Museo del Sexo en Manhattan, y nos lamentamos de no poder coincidir en Berlín para visitar juntos el museo del sexo de esa ciudad. Ni siquiera sabemos si existe, pero toda ciudad que se precie de cosmopolita ha de tener uno. Con Sole hemos intercambiado libros de Cortázar, o de Skármeta, o quién sabe de cuáles otros, hemos disfrutado recitales, vacilado en pelones, conspirado para reunir a la hoy difunta Sociedad de los Blogueros Muertos bajo el velo del secreto del Cuartel de la Boca del Monte, y compartido nuestra afición por la comida china.

Sole es de esas personas multifacéticas y multi-talentosas con las que resulta imposible aburrirse. Se gana la vida como abogada, y lo hace muy bien, pero NO ES abogada. Sole es experta en sexología, coautora de varios libros sobre ese tema y conductora de un excelente programa de televisión, pero lo hace por hobby y no por dinero. Sole también es experta en algo que ni sé cómo se llama, pero que tiene que ver con la comunicación implícita en el lenguaje corporal de las personas. Sobre todo, Sole es una excelente escritora que podría fácilmente ser publicada pero, como lo definió su novio Marcelo, cuando se graduó de Blogger a WordPress decidió poner su blog en un dominio .org porque no le interesa lucrar con el asunto. Aunque en Costa Rica es poco conocida en esta faceta – nadie es profeta en su tierra – Sole ha recibido premios internacionales por algunos de sus cuentos cortos.

Sole, se podría decir, es la mamá putativa de La Suiza Centroamericana. Aunque no es responsable de nuestros contenidos (buena parte del tiempo estamos en desacuerdo), Sole fue quien me enseñó lo que era un blog, palabra que ni había oído yo mencionar en marzo del 2005, y quien me impulsó a crear el mío propio. Como les había comentado antes, compartimos la afición por la escritura – con abismales diferencias de temas, género y sobre todo calidad – y antes del advenimiento del blog, Sole era casi la única lectora de mis escritos, que por lo demás quedaban condenados al olvido en alguna carpeta en el disco duro de mi computadora. De manera que a Sole debemos la existencia de Dean CóRnito, y más de una vez la he utilizado como filtro y autocensura previa cuando he considerado impublicable lo que he escrito. Y más de una vez me ha parado justo antes de meter los escarpines. Otras veces, más bien, me ha picado para regar un poquito más de ácido en mis escritos.

Sole es de esas personas que, si uno tiene el honor de contarla entre sus amigos, estará a tu lado apoyándote sin importar las circunstancias. Por eso, y mucho más, mi eterno agradecimiento a ella.

En las Anchas Alamedas se puede encontrar verdaderas joyas de muy agradable lectura, que van desde lo chistoso hasta lo muy serio y, cómo no decirlo, unas deliciosas crónicas de los viajes que ha hecho Sole desde que bloguea. De manera que, ahora que se nos fue para Alemania por diez semanas, estamos seguros de tener excelente y constante material, que verdaderamente recomiendo leer.

Auf Wiedersehen, Sole.