martes, 15 de septiembre de 2009

¿Independientes?

Es evidente que en Costa Rica mucha gente no sabe qué exactamente es lo que se celebra en el Día de la Independencia. El problema pasa por la abyecta ignorancia en que nos ha sumido un mediocre sistema educativo diseñado a principios de la década de los 70s del siglo pasado para – así como lo dijeron nuestros entonces gobernantes, sin pelos en la lengua ni un dejo de vergüenza en su discurso – domesticar a la ciudadanía. Un triste ejemplo de esta ignorancia nos salta a la cara desde la página 7A de La Nación de hoy, en un anuncio del Banco Nacional. Por no tener escáner en mi casa, transcribo el texto: “Algunos creyeron alguna vez que tú merecías nacer en una nación libre… Otros lucharon por hacerlo posible… Y hace 188 años alguien lo logró.

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¿Alguien? ¿Un desconocido? ¿Una sola persona? ¿Acaso no conocemos los nombres de nuestros próceres? Me disculpan si me encuentran algo sensible, pero la redacción en cuestión me parece ofensiva, en primer lugar porque revela la ignorancia de quienes hayan tenido la responsabilidad de redactar y de aprobar la publicidad mencionada, pero más importante aún, porque en su ignorancia, los responsables de este mensaje glorifican La Ignorancia, desvirtúan el significado de la independencia, y demeritan la labor de los prohombres que en los primeros años de nuestra existencia como nación libre tuvieron que luchar contra fuerzas externas y, sobre todo, fuerzas internas que deseaban mantener el sometimiento a la corona española o crear uno nuevo hacia el Imperio Mexicano. Porque, si bien es cierto la independencia llegó a Costa Rica por correo, la verdadera lucha por esa independencia caída del cielo sobrevino una vez que nos vimos en la condición de país libre.

No es mi intención extenderme sobre hechos históricos fácilmente verificables, así que los dejo con tres comentarios cortos /reflexiones sobre temas de actualidad, aparentemente sin relación entre si, pero unidos por el eje central de la malentendida independencia.

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Algunos trasnochados creen que la principal amenaza a nuestra independencia proviene del “imperio del norte”, del gran satán americano. Pero no es así. La principal amenaza a nuestra existencia como país democrático e independiente proviene de un imperio de otro tipo y de otra la latitud. Se trata de un imperio comercial, que proviene del sur. Hablo, para los escasos de entendederas, del Narcotráfico. Como lo demuestran las noticias de los últimos 25 años, poco a poco se ha ido colando y asentando en nuestra sociedad, en nuestro sistema político, y en nuestro poder judicial. Aparentamos sorpresa cuando un vecino en un barrio otrora decente es llevado preso después de un operativo a las 5 de la mañana ejecutado por decenas de policías enmascarados, y más bien decimos a la prensa que “era un buen vecino, con nadie se metía, no tenía problemas con nadie”, pero olvidamos que ese mismo buen vecino fue el que de la noche a la mañana cambió el transporte público por una flotilla de “últimos-modelos” en su garaje, su casita de barrio por una mansión fuera de toda proporción, y el radio de transistores por pantallas de plasma en todas las habitaciones. Y que dependemos de ellos es más que evidente cuando vemos que 70 policías metropolitanos de San José cobraban a los malhechores por permitirles seguir operando con impunidad, o cuando varios policías y ex -policías de la zona sur son detenidos porque se descubrió que eran en realidad operativos de una banda de distribución de drogas. Y peor aún cuando vemos que el Despacho del Presidente de la Corte Suprema nombra jueza interina a una muchacha de 23 años con menos de dos meses de haberse incorporado al Colegio de Abogados, y que ésta se toma la atribución de liberar a los acusados a pesar de que, siendo policías o ex -policías, están en perfecta posición para obstruir cualquier investigación, destruir o hacer desaparecer evidencia, e intimidar o eliminar a los testigos. Y no es, lamentablemente, ni el primer caso de un juez que responde a los intereses del narcotráfico, ni un caso aislado de policías que trabajan para las redes del narcotráfico.

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De libertaria a liberacionista. La diputada Evita Arguedas, que se valió del Movimiento Libertario para llegar a la Asamblea, que una vez allí evidenció no conocer ni compartir la doctrina liberal, y que se declaró “diputada ¿independiente?”, revela ahora que de independiente no tenía más que el adjetivo. Como otros calientasillas de la actual legislatura, corrió a dar su adhesión a Laura Chinchilla, pero para distinguirse de aquellos, orgullosamente declara y aclara que “ahora también es militante del Partido Liberación Nacional”. O sea, no somos nada. Evita Arguedas ha demostrado que la única libertad en la que cree es la libertad de arrimarse donde mejor le caliente el sol, y que eso puede ser en las playas del ML si eso le permitirá alcanzar un puesto para figurar, o en las costas del socialdemócrata PLN si se vislumbra que por ahí pasa ahora la procesión del poder. ¿Independiente? Ni por asomo. La tercera acepción del vocablo independencia en el Diccionario de la RAE dice: Entereza, firmeza de carácter. No confundamos firmeza de carácter con personalidad fuerte. No se puede decir que se distinga por su entereza una persona que hoy se dice libertaria y mañana milita en un partido que propone una importante intervención estatal en los asuntos privados de los ciudadanos, sean en el ámbito de la economía o de la libertad religiosa. Firmeza de carácter es mantener lo que uno piensa y cree a pesar de las modas, de los popularímetros, o de qué tan cerca o lejos esté uno del centro de poder por causa de sus ideales.

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Otro ámbito en el que definitivamente nuestro país no es independiente es el de la libertad religiosa. Monseñor Ulloa no hizo más que abrir la bocota, con profundo irrespeto para la democracia costarricense, y ya corrieron los candidatos a diputados por el PLN a enterrar no esta, sino cualquier propuesta de reforma constitucional tendiente a eliminar el carácter confesional del Estado Costarricense que se pueda presentar en los próximos cuatro años. El argumento de que la reforma del Artículo 75 debe de ser consultada previamente con la Iglesia Católica es patético y demuestra un irreflexivo y vergonzoso sometimiento - en materia política - a los dictados de los clérigos locales. Es como preguntar a un drogadicto si quiere que le quiten la droga, o a un gordo patológico si quiere que le quiten la comida. Dicho argumento, no lo perdamos de vista, fue esbozado originalmente por la candidata paños tibios de Liberación Nacional, Laura Chinchilla, después de que el Obispo de Cartago exhortara a la feligresía a no apoyar a los candidatos que piensen diferente de él y de la Iglesia Católica Costarricense. Lástima que aquí nadie se interesó por averiguar que la mismitica Iglesia Católica de Roma, representada por el usualmente vilipendiado Papa Benedicto XVI, se ha pronunciado hace exactamente un año a favor de un estado laico que sea garante de la libertad religiosa de los ciudadanos, cuando dijo que “es fundamental insistir en la distinción entre el ámbito político y el religioso para tutelar tanto la libertad religiosa de los ciudadanos como la responsabilidad del Estado hacia ellos". Lo de la Iglesia local no es más que el revoloteo habitual de quien ve amenazada su posición de poder; lo de Laura Chinchilla y sus candidatos a diputados es producto de la ignorancia – nuestra independencia nuevamente amenazada por La Ignorancia – y del cálculo político oportunista y empequeñecedor. Porque no hay peor violación a nuestra libertad – a nuestra verdadera independencia – que cerrar las puertas a la sana discusión de ideas.

3 comentarios:

  1. Efectivamente, me parece la Nación se equivocó en la frase, más que un sentido poético o retorico se podría malinterpretar a algo ofensivo a la memoria de las personas que concretaron nuestra independencia.

    Con respecto al primer comentario: Muy cierto, dejando por fuera el trillado tema de critica a los gringos, el narcotrafico está y estara durante bastante tiempo en la sociedad "independiente" de CR.

    Al segundo: Esa mujer solo se vale de los medios de comunicación para lograr sus objetivos.

    Al tercero: Prueba fehaciente de que somos una cultura carente de criterio que se deja dominar por los mitos y supersticiones de una religión con intereses de por medio (si fuera otra distinta a la católica, el asunto sería lo mismo, ojo con los pastores estafadores)

    Saludos!!

    JoseJtox
    (http://theresacowundermybed.ticoblogger.com/)

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  2. Gracias, Jose, por tu comentario. Totalmente de acuerdo con vos. Nada más una aclaración: no es error de La Nación, porque venía en una publicidad del Banco Nacional. Es error de la agencia de publicidad, sea cual sea, y de la persona o personas en el BNCR que tienen la responsabilidad de ponerle el visto bueno a un anuncio de este tipo.

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  3. Qué te diré, el país se está cayendo a pedazos... empezando con esos "creativos" de publicitarias.

    Yo creo que un problema fue que quitaran "cívica" de las asignaturas de la escuela. Deberían volver a ponerla, no para aprenderse himnos y carajadas, sino para desarrollar valores y un verdadero sentido crítico. Se imagina que tuanis sería enseñar historia revuelta con temas de actualidad, y poner a los güilas a pensar por sí mismos. Es más, podría ser en lugar de las clases de religión...

    Lo del narco es un monstruo de mil cabezas... honestamente, creo que sería mejor que legalizaran la droga, o bien, que se inventara una droga sintética, que pudieran hacer directamente en los Estachos. Así se acabaría por lo menos el negociazo del trasiego. Y es que, ni a putas quisiera ser un juez en casos como esos, el asunto no es rechazar la plata que te ofrecen para soltarlos, sino enfrentar una posible lluvia de balas si no lo hacés...

    Lo de la Iglesia y los candidatos, pues es muy lógico. El timming de esa propuesta fue fatal. Laura (o cualquier candidato) no puede arriesgarse a apoyar causas que le pueden costar votos. Candidatos "guerrilleros" (tipo Araya) pueden darse ese lujo. Los "elegibles" no. Así es la política. Si lo que querían era enterrar la propuesta, no pudieron escoger mejor el momento...

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