miércoles, 19 de octubre de 2011

El Chapulín Colorado y el gasto público

Con el Movimiento Libertario sumido en el marasmo por los cuestionamientos a su máximo líder y las sospechas acerca del financiamiento de su última campaña electoral, hace días me vengo preguntando ¿oh, y ahora quién podrá defendernos? ante el pacto PAC – PLN para recetarnos impuestos sin sentido. Creo finalmente haber encontrado la respuesta.



Usted podrá llamarlo el menos malo, el hombre pez, o algunas otras cosas más feas, pero la verdad es que don Luis Fishman está desnudando la voracidad fiscal de nuestro gobierno como ningún político lo había hecho antes, ni siquiera Ottón Solís con su estúpida cruzada contra los gastos en galletas y licores. En este blog lo hemos dicho en múltiples ocasiones: aprobar un aumento de impuestos sin la correspondiente revisión de la efectividad del gasto público y el necesario recorte del desperdicio, es el equivalente de echar dinero por el inodoro.

Esta mañana, en el programa radial ADN hoy, don Luis Fishman se lució, con datos, ejemplos específicos y argumentos sólidos. No se trata de oponerse al gasto en galletas porque me brinca en una bola y me rebota en la otra. Es demostrar que, como lo dijo el Diputado Fishman, lo que el gobierno está haciendo con el presupuesto público para el 2012 es inflarlo artificialmente para justificar la necesidad del paquete fiscal. Y no nos confundamos; don Luis no es un enemigo de los impuestos. Hace menos de dos meses dijo públicamente que lo que estaba mal con el plan fiscal del gobierno es que no era lo suficientemente ambicioso. Como lo hemos dicho aquí anteriormente: ningún proyecto que solo proponga aumentar los ingresos por la vía de mayores impuestos – ignorando olímpicamente los esfuerzos de mejora de la recaudación de los existentes y la reducción o eliminación de los gastos superfluos – no es una reforma tributaria y no merece otro nombre que el de paquete de impuestos.

Don Luis demostró que, a la hora de preparar el presupuesto, los funcionarios ni siquiera se molestan en revisar el desempeño previo. No estoy hablando de resultados – ¿sería demasiado pedirles? – sino de ejecución presupuestaria. Las cifras exactas mencionadas por don Luis no las retengo en la memoria, así que si me equivoco por favor no me crucifiquen. A manera de ejemplo, don Luis mencionó que sólo en la Presidencia de la República se presupuestó 97 millones de colones para gastos de alimentación durante el 2011, habiendo gastado tan solo 14 millones. Sin embargo, para el 2012 están presupuestando 100 millones de colones. Un aumento modesto, algunos podrán argumentar, pero innecesario a la luz de la realidad. De igual manera, y siempre en la Presidencia de la República, para el 2011 contaban con un presupuesto de 75 millones de colones para servicios económicos y sociológicos (o un título similar), lo que se supone es para contratar economistas o sociólogos para asesorar en la toma de decisiones. De esos 75 millones, no se gastó ni un céntimo durante el presente año, a pesar de lo cual para esa partida se presupuestó 100 millones de colones en el 2012. Así como estos, citó al menos media docena de ejemplos del desperdicio y de la hinchazón innecesaria del presupuesto público.

Don Luis estima que tan solo recortando partidas en el porcentaje de subejecución, nos podríamos ahorrar la friolera de 1.500 Billones de colones del presupuesto nacional de 6.000 Billones. La reasignación de 35.000 Millones de colones del Presupuesto Nacional que pretende hacer don Luis – recortando mínimamente partidas subejecutadas como las mencionadas, para redirigir el gasto hacia cosas como la compra de helicópteros y avionetas para Seguridad – no representa un ahorro para el golpeado bolsillo del contribuyente costarricense, pero señala el camino para un gasto público más eficiente, destruyendo el mito de la necesidad del PACquete fiscal. Más aún, esos 35.000 millones de colones representan menos del 0.6% del Presupuesto Nacional. Si las cifras de don Luis son correctas, todavía nos queda otro 24.4% del Presupuesto que viene siendo consistentemente subejecutado, para redirigir el gasto y disminuir la presión tributaria. Es una sana manera de salir del embrollo fiscal en tiempos de recesión.

2 comentarios:

  1. No me gusta el mensajero, pero el mensaje es fuerte...

    Esa vara del recorte es algo así como dicen los gringos, NYMBY (Not in my backyard) o la traducción español SPAN (sí, pero aquí no), todo el mundo está de acuerdo pero que no los toquen a ellos... no ves a los ridículos del TSE diciendo que ya no podrían dar cédulas...

    Ojalá y no aflojen...

    ResponderEliminar
  2. Tanta alharaca por lo que es, al final,un asunto de manejo contable.

    Y al parecer, el gobierno recibe palos si hace y también si no hace: Si como dice Fishman, para citar un caso, el año pasado se presupuestó 75 millones para un rubro y no se gastó nada, el hecho fue que el gasto efectivo fue 75 millones de colones menos que el presupuestado, no es así?

    Toda organización hace un presupuesto, para dar idea de las necesiades que requiere para el próximo año. Esto es un primer paso para determinar prioridades. Y a veces sucede que lo presupeustado no puede gastarse porque o se hace austeridad (como depmuestran estos casos) o porque un proyecto no puede seguir hasta que termine otro. Y para este año entonces no se gasta el dinero en el mismo.

    Ese debate es absurdo y sólo una politiquería más de parte de Fishman. El mismo de la ocurrencia de un bloque anti-PLN con miembros tan heterogéneos.

    ResponderEliminar