jueves, 10 de febrero de 2011

¡Va jalando! ¿Quién sigue?

Me doy cuenta de que el título de este post bien podría ser aplicable a Hosni Mubarak y la cohorte de tiranos que abundan en el Medio Oriente. Pero no. Hoy quiero hablar de la renuncia de Giselle Goyenaga, y de lo que significa para la cohorte de ineptos que están llevando al gobierno de doña Laura Chinchilla, y por arrastre al país entero, directo al despeñadero.

De la partida de doña Giselle no tenemos nada que lamentar, a no ser por los problemas muy personales que la han llevado a renunciar apenas 9 meses después de haber asumido el cargo, y a poco más de un mes de la inauguración del Estadio Nacional, obra magna del primer año de la Administración Chinchilla Miranda. Suponemos que habrán sido bastante serios los problemas de doña Giselle, porque no es exactamente de marineros orgullosos ni de capitanes decididos ser el primero en abandonar un barco en problemas.

No pretendo ser demasiado crítico de la Goyenaga, a quien ni conozco ni había oído mentar antes de que doña Laura la sacara de la oscuridad para nombrarla – sin ninguna experiencia previa que la acreditara para el puesto – Ministra de Deportes. Puede ser doña Giselle una persona muy capaz e inteligente (aunque algo desinformada e inculta, a juzgar por su lamentable participación en aquel foro en Mónaco sobre Paz y Deporte). La política tiene una manera muy peculiar – e ingrata – de sacar a relucir las debilidades de una persona perfectamente competente en otros campos, máxime cuando esa persona no tiene experiencia en política y es lanzada de buenas a primeras a los más altos puestos disponibles. Es que hay que haber estado adentro para entender la maraña de intrigas, traiciones, trampas y escollos en que se tiene que desenvolver un ministro, viceministro o presidente ejecutivo de una institución gubernamental.

El punto es que, independientemente de sus ignotos atributos personales y profesionales, doña Giselle no estaba hecha para Ministra, y lo mejor que le pudo pasar a doña Laura es que ella solita decidiera cantar la viajera. Lo que nos debe de importar de esta noticia no es lo que pasó, sino lo que tiene que pasar en adelante. En La Suiza Centroamericana creemos firmemente en aquella máxima de la Administración que tomó siglos de investigación teórica y empírica desarrollar, y que dice más o menos así: lo que no sirve que no estorbe. Por eso la segunda parte de nuestro título de hoy: ¿Quién sigue?

Nueve meses después de haber asumido, este Gobierno parece velero sin navegante, moviéndose al vaivén de los vientos y de las olas (o de lo que publiquen La Nación o Telenoticias), sin rumbo fijo ni meta clara. Por ello, y tomando en cuenta que ya casi entramos al segundo año del actual período de gobierno – el que se supone el año de los grandes logros – consideramos imperativo que la salida de Giselle Goyenaga venga seguida de otras más sonadas e importantes para la definición del rumbo que va a tomar el gobierno. No le vamos a decir a doña Laura cuál tiene que ser su equipo, pero es evidente que tiene que hacer una mejor selección de personal en los puestos clave.

El gobierno naufraga sin rumbo aparente y evidentes contradicciones internas. ¿Vamos o no vamos con la ley de descentralización del poder? Yo me inclino a creerle a la Ministra de Planificación cuando nos dice que implementarla es cometer suicidio fiscal. Pero alguien en el gobierno tiene que tomar la decisión – para eso fueron electos – y analizar si sigue la Ministra de Planificación o el Ministro de Descentralización. Evidentemente son marineros que reman en direcciones contrarias, y ambos no pueden tener cabida en la misma tripulación. En el MOPT apenas están administrando el “legado” de Oscar Arias – el legado de tortas que dejó. Y si bien hay que resolver esos problemas, también hay que avanzar en la satisfacción de infinidad de otras necesidades y rezagos del país en materia de infraestructura y transportes. No se si eso requiera de un cambio de personal o una socadita de clavijas, pero algo tienen que hacer. ¿En JAPDEVA, vamos o no vamos con la concesión? ¿Por qué, siendo el discurso oficial 100% favorable a la concesión, a la hora de la verdad dejaron como tonto sin mama al valiente sindicalista que se atrevió a atravesarle el ruco a la camarilla de Rolando Blear? En el Ministerio de Hacienda, ¿queremos a un charlatán dispuesto a acabar con la clase media del país y con la economía nacional, pero que no está dispuesto a hacer un esfuerzo serio por contener el galopante gasto superfluo del sector público costarricense? ¿No será mejor buscar un Ministro que entienda que el país debe de avanzar y no sentarse a esperar que una Asamblea Legislativa completamente atomizada apruebe un paquetazo de impuestos absolutamente nocivo para la salud económica? Y en Seguridad, el supuesto campo fuerte de la Presidenta, y en el que basó buena parte de su plataforma política, ¿qué cambios – para bien – ha hecho hasta ahora su muy hablador Ministro? Obras son amores, y no buenas razones.

Mención en párrafo aparte merece el Ministerio de la Presidencia, que debe de actuar como coordinador del accionar del gobierno, y es el responsable de la relación con el Congreso. La acción gubernamental, como ya lo ilustré en el párrafo anterior, es absolutamente descoordinada, y la relación con las fracciones legislativas – incluyendo la del propio partido de gobierno – no podría estar peor. Resulta evidente que en el Ministerio de la Presidencia es urgente un cambio radical.

Quizás el cambio más sutil pero importante se debe de dar en el propio despacho presidencial. El “Firme y Honesta” de la campaña electoral se está quedando en simplemente Honesta, y eso lo deberá juzgar la historia, no el presente. Lo que Costa Rica necesita de su Presidenta es menos análisis sin fin y más decisión, menos diálogo paralizante y más liderazgo esclarecedor. En fin, lo que necesitamos es que doña Laura salga de su oficina y se dedique a gobernar, que para eso se postuló y fue votada. El siempre necesario análisis deberá recaer en sus subalternos – ministros, viceministros, asesores, etc. La Presidenta está para recibir la información bien procesada y debidamente analizada, y con base en ella decidir, tomar el liderazgo y marcar el camino. Y asegurarse de estar rodeada de gente con capacidad no solo de análisis, sino también y sobre todo, de ejecución. Porque de nada sirven las decisiones si quienes tienen que implementarlas manejan agenda aparte o no manejan ni su propia bicicleta.

Entonces, doña Laura, insistimos: ¿Quién sigue?

10 comentarios:

  1. ¿Hay un ministerio de la descentralización? No jodás...

    ¿Cuál será el ministro "menos malo"?

    Vos sabés que por lo menos en este gobierno he visto mucho tombo en la calle... (y en otras actividades menos productivas)... pobre Tijerino, le echaron la maldición de la cuecha negra...

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  2. ¿El menos malo a la Fishman, o el menos malo de verdad?

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  3. Y no quieren recortar el Estado... Chingos de decencia...

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  4. Bueno, ya empezó el desfile: la directora del Teatro Nacional, la Ministra de Ciencia y Tecnología. ¿Y la carnita?

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  5. jaja quien debería seguir es el mae de Hacienda..

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  6. El menos malo de verdad... ¿el mechudo de Cultura? ¿la Maluavi? ¿manos de .... Tijerin?

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  7. Para mi los dos mechudos (Obregón y Garnier) y la Maluavi son los mejores. Mr. Scissorhands se me hace mucho ruido y pocas nueces... no me ha convencido y menos ahora con ese plan de seguridad que tiene menos carne que un gallo de queso.

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  8. Creo que soy el primer nica aqui de visita, muy interesante saber lo que pasa realmente en su pais. Un saludo desde Canada y gracias por permitirme entrar. Julio

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  9. Bienvenido, don Julio. Ud. no es el primer nica que nos honra con su visita, pero es igualmente bienvenido.

    Le cuento que en las épocas en que Enrique Bolaños y Abel Pacheco desgobernaban nuestros países, cuando hubo alguno de tantos conflictos artificiales que crean los politiquillos de turno de ambos países, recibimos la visita de algunos compatriotas suyos. También hace pocos meses, cuando empezó el pleito por Calero...

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  10. Yo diría que Maluavi x su cercanía a Rodrigo Arias...

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