miércoles, 9 de noviembre de 2011

Yo también soy de Costa Risa

Vivo en un país que da pena. Tanta es la pena, que mejor optamos por reír antes que llorar. Un país donde vale más el discurso que el esfuerzo, y cuenta más el esfuerzo que el resultado. Donde el tiempo no tiene valor, sobre todo si se trata del tiempo ajeno. Donde la mediocridad es la norma y sobresalir es un pecado. Donde toma más tiempo arreglar una calle que lo que tarda en volver a romperse. Donde nadie es responsable de nada pero todo es culpa del prójimo.


En Costa Risa entrevistan al jugador insignia del equipo colero del adocenado torneo de jutból, y se deja decir que “el grupo está trabajando bien pero lamentablemente los resultados no se están dando”. Evidentemente no conoce la diferencia entre cantidad y calidad; trabajar mucho no es sinónimo de hacerlo bien. Le da más importancia al esfuerzo – “el grupo está trabajando bien” – que a su consecuencia – la ausencia de resultados positivos.

Costa Risa es ese país donde pasamos más de diez años discutiendo las reformas a la Ley de Tránsito, para finalmente aprobar un mamarracho inconstitucional por desproporcionadas las multas. Pero cuando se le pregunta a un Diputado o un Ministro dicen que lo importante era aprobar una ley – sólo les falta decir que cualquiera – y que ésta se puede modificar si hace falta. Eso después de 10 años de discusión. Resultado: las multas duran menos de un año, tras ser declaradas inconstitucionales, y quedamos con un vacío legal peor que la situación inicial de multas ridículamente bajas. Pero lo importante era aprobar una ley.

Costa Risa es, en fin, el país que resulta de pretender cruzar el esquema fiscal sueco con la infraestructura de Burundi y la escala salarial de Venezuela. Es un Frankenstein, como en alguna ocasión dijo Ikram Antaki, digno de ganarle un Premio Nobel en Biología a más de un político.

Sólo en Costa Risa los políticos pretenden hacernos creer que una crisis provocada por ellos mismos al gastar irresponsablemente los recursos públicos, se va a resolver creando nuevos impuestos y transfiriéndoles más recursos para que sigan gastando sin sentido.

La crisis fiscal que estamos viviendo es un problema de gasto, no de ingresos, y para muestra un botón: comparado con los países de Centroamérica y Panamá, Costa Rica no solo es el país que menor cantidad de recursos destina a los deportistas para ayudarles a desarrollar su talento y mejorar su rendimiento, sino el que lo hace de la manera más ineficiente. De un total de doce millones de dólares destinados a las instituciones rectoras del deporte en el presupuesto nacional, apenas un 10%, ó un millón doscientos mil dólares son destinados a los deportistas. El otro 90% se va, suponemos, en salarios y viajes de los ejecutivos, porque la inversión en infraestructura deportiva brilla por su ausencia. El Salvador, con un presupuesto similar al de Costa Risa ($12.5 millones), destina $7.5 millones a los deportistas, lo que representa el 62.5% de los recursos disponibles, y 6 veces más que lo que destina Costa Risa a sus atletas. Incluso Nicaragua, con un presupuesto 55% menor que el de Costa Risa, destina $2 millones de dólares a sus deportistas, un 67% más que nuestro risible país. Mientras que en Costa Risa se necesita gastar $9 de cada $10 en la burocracia que reparte entre los deportistas el $1 restante, en Nicaragua – dechado de virtudes, sin lugar a dudas – se gastan $3.30 de cada $10 en la burocracia que reparte los sobrantes $6.70 a los deportistas.

La desaceleración económica, en cambio, si es un problema real, y flaco servicio le haríamos a la patria creando nuevos impuestos cuyo único efecto será profundizar y prolongar la recesión. A menos de que alguien allá afuera crea seriamente que la solución a nuestros problemas económicos sea poner al Estado a contratar más personal y reducir el tamaño, el aporte y el dinamismo del sector privado.

8 comentarios:

  1. Mi estimado Dean,
    No sé si te has percatado, pero este artículo tuyo, según los próceres de la verdad absoluta costarricense, claramente debe ser tratado de antipatriótico.
    Hoy, el mismísimo Julio Rodríguez, reconvertido en socialdemócrata de pro, afirma que lo patriótico es pagar impuestos. Seguramente para que el Gobierno de su asesorada Laura Chinchilla, continúe publicando páginas completas en el diario que él dirige en la sombra.
    En cualquier caso, extraños compañeros de viaje: Julio Rodríguez y Ottón Solís, ¿no te parece?.

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  2. ¿Quién le pondrá el cascabel al tigre dientes de sable, léase, el burocrático estado costarricense?

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  3. Entre éste post y éste otro artículo queda más que explicado cuál es el verdadero problema del país: El despilfarro y la negativa del gobierno en reconocer que lo que realmente tiene es un desorden fiscal de padre y señor y una elefantasis burocrática. Todos los ciudadanos responsables estamos de acuerdo en que no hay gobierno que funcione sin impuestos. El asunto es con qué cara -sobre todo con los escándalos que están saliendo todos los días en los periódicos- se atreven a cobrarle más al pueblo? Se nos quiere imponer una carga tributaria de primer mundo sin obtener los beneficios ni la transparencia operacional de éste. Así no se vale.

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  4. Pako, si ese es el criterio para ser declarado antipatriota vendepatrias, pues portaré la etiqueta con honor y orgullo. No más me queda recomedarles leer aquel artículo que resultó de una colaboración entre vos y yo hace unos 4 años: ¿Cómo reconocer a un verdadero patriota?.

    Terox: esa es la pregunta de los 20.000 cincos...

    Beto: hay que ayudarle a la gente a darse cuenta de esa triste realidad. La CCSS se gasta 1000 millones de colones en la liquidación de 4 funcionarios, y todavía hay gente que cree que hay que subir las cuotas obreras y patronales. La misma lógica aplican al tema fiscal.

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  5. Este es sin duda el discurso analítico y racional que le esta faltando a #costarisa para terminar de clavar una campaña muy vistosa que ha atraído la mirada de todos.

    Se nos va el tiempo de un lado para otro sin que se haga nada al respecto, el nido que ha cosntruído la clase política esta perfectamente perfilado ergomomicamente a su falta de compromiso y transparencia.

    Buen post Dean

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  6. Andrés, estoy de acuerdo que la campaña de Costa Risa se quedó en pura imagen. Pero también creo que cada uno de nosotros, como ciudadanos, deberíamos de poder desarrollar nuestros propios argumentos, ya sean a favor o en contra, pero los que nos permitan arribar a nuestras propias conclusiones, más allá de las campañas mediáticas o de los discursos apocalípticos de los políticos urgidos de platica pa'gastarsh.

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  7. Dean es usted uno de los pocos que no se ha sentido ofendido con la campaña de Costa Risa. yo tampoco me senti ofendido pero no tuve el valor de externarlo quiza por el temor de que me dijeran antipatriota, que en ese caso si me hubiera ofendido. Gracias por este excelente post.

    Yo tambien vivo en Costa Risa, negarlo es un pecado y creo ademas que estamos aca como inmigrantes. Costa Rica la "real" la que no da risa y si orgullo, la perdimos de vista mientras navegabamos dormidos a la deriva. Si despertamos, abrimos los ojos y miramos al horizonte quiza la encontremos, no debe estar muy lejos.

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  8. Gracias, FMV. Te cuento que las ofensas que me puedan pretender endilgar ciertos personajes me tienen sin cuidado. Muchas de ellas no son más que el fiel reflejo de quien las espeta, y otras son para portar en el pecho como una medalla de honor!!!

    Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario de cierre; la Costa Rica de verdad, la del orgullo y el honor no puede estar muy lejos. Pero con la pobre educación que reciben las masas, y el cinismo de nuestros políticos, cuesta avizorarla!!!

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