martes, 14 de junio de 2011

Hacer las cosas "a la tica"

Hubo una época, cada día más lejana, cuando hacer las cosas “a la tica” era sinónimo de calidad, de creatividad, de hacer las cosas con orgullo y originalidad para mejorar la condición de vida de los costarricenses. Esa época, lamentablemente, ya quedó en el pasado. Hoy en día, hacer las cosas “a la tica” se ha convertido en sinónimo de chambonada, de “me vale un gorro”, de “los demás no importan”. Esa nueva forma de hacer las cosas “a la tica” nos ha llevado a hacer lo que no hacíamos cuando éramos un país verdaderamente pobre: extender la mano como pordioseros para rogar que otros vengan a resolver nuestros problemas.

Hacer las cosas “a la tica” es haber reconocido desde hace más de 20 años que el nivel y la estructura del gasto público son incompatibles con el crecimiento económico sostenido y con la sana distribución de la riqueza entre la población, y no haber hecho nada al respecto más que pedir al pueblo – gobierno tras gobierno – cada vez mayores sacrificios por la vía de nuevos y mayores impuestos para financiar a un Estado absolutamente esclerótico, ineficiente, incapaz de brindar servicios de calidad, y que en su mórbida obesidad se ha convertido en un lastre para, en vez de un potenciador de, el desarrollo socioeconómico del país.

Hacer las cosas “a la tica” es discutir durante más de 30 años cualquier proyecto, ponerle todas las trabas imaginables, y no poder avanzar, no poder construir carreteras, ni hospitales, ni puertos, ni aeropuertos, ni escuelas. Hacer las cosas “a la tica” es no reestructurar el gasto público para que el Estado pueda llevar adelante esos proyectos, ni permitir tampoco que sea el capital privado el que los desarrolle. Hacer las cosas “a la tica” es saber que existe un déficit de vivienda para la clase media, y justificar una tramitología que requiere de 3 años de ir y venir antes de que un inversionista pueda iniciar el desarrollo de un proyecto habitacional.

Hacer las cosas “a la tica” es reparar las carreteras de la manera en que lo he documentado en este blog en las últimas semanas, para que un mes después de concluidos los trabajos la vía reparada esté en peores condiciones que antes. Hacer las cosas “a la tica” es pasar 3 años tratando de reparar una miserable pletina en un puente sobre la vía más transitada del país, y no poder.

Hacer las cosas “a la tica” es gastarse 10 años discutiendo las reformas necesarias a la Ley de Tránsito, para finalmente aprobar una nueva ley y pasarse otros 2 ó 3 años – y quién sabe cuántos más faltan – discutiendo cómo diantres reformar las reformas aprobadas después de más de 10 años de discusión, mientras que leyes vigentes desde hace décadas y que hace mucho dejaron de tener razón de existir siguen haciéndonos la vida imposible a los ciudadanos respetuosos de la ley. Hacer las cosas “a la tica” es perder el tiempo en la Asamblea Legislativa en persecuciones políticas e investigaciones de carácter judicial que nada tienen que estar haciendo en el Poder Legislativo en una democracia republicana como la nuestra.

Hacer las cosas “a la tica” es ver que los taxis rojos no alcanzan para satisfacer la demanda del servicio, y empecinarnos en no hacer nada por normalizar la situación de los piratas. Hacer las cosas “a la tica” es creer que la piratería va a desaparecer pasando una ley que prohíbe ofrecer el servicio público de transporte de personas a quienes no se han beneficiado de una placa de taxi, cuando la realidad nos dicta que la piratería no va a dejar de existir a menos que se regularice su situación, porque hay una necesidad manifiesta en el mercado por el servicio que ellos brindan, y ningún “estudio de demanda” hecho por un buRRócrata puede demostrar lo contrario.

Hacer las cosas “a la tica” es pretender tapar el sol con un dedo y creer que las leyes – por el mero hecho de ser aprobadas – resuelven problemas, cuando ellas mismas muchas veces imponen obligaciones al Estado sin dotarlo de los recursos necesarios para cumplir su cometido. Hacer las cosas “a la tica” es la peor forma de estafa: es engañarse a uno mismo y creérsela.

Hacer las cosas “a la tica” es ver cómo se nos deteriora el tejido social, cómo aumenta el crimen y la violencia como resultado de la abyecta pobreza en que vive uno de cada cinco compatriotas, y no atrevernos a tomar las decisiones necesarias para sacar a ese 20% de la población del estercolero en que se encuentra y hacia el cual, inexorablemente, nos están arrastrando. Hacer las cosas “a la tica” es tener miedo a averiguar cuáles riquezas naturales se esconden en nuestro subsuelo, y no tenernos la fe para desarrollar una legislación de avanzada que nos permita disfrutar de recursos que bien podrían dar un golpe de timón positivo a la economía, de una manera compatible con el desarrollo sustentable y ambientalmente amigable.

Hacer las cosas “a la tica” es decir “pero si estamos mejor que Nicaragua y que Honduras y Guatemala, ¿para qué tanta alharaca?”. Hacer las cosas “a la tica” es criticar y atacar a quienes nos atrevemos a criticar al atrofiado e inoperante sistema, simplemente porque estamos mejor que otros países que constituyen la tercera división del concierto de las naciones.

Hacer las cosas “a la tica” es, en fin, vivir del recuerdo mientras vemos cómo los logros y los avances sociales y económicos de hace 70 ó 50 años se nos escapan como agua entre los dedos, sin atrevernos a hacer nada al respecto. Hacer las cosas “a la tica” es decir “portamí”, hacer solo lo que a uno le conviene sin considerar al prójimo, y ver cómo poco a poco perdemos esa maravilla de país que alguna vez mereció con orgullo el mote de Suiza Centroamericana.

5 comentarios:

  1. Un excelente artículo. Sin duda un análisis bastante acertado del panorama nacional, fuertemente ligado al cálculo político, la burocracia y el temor por mejorar una nación, cuyos mayores logros quedan en el pasado.
    Saludos.

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  2. Lastimosamente es la realidad que vivimos. Y a como van las cosas, dudo mucho que se cambie.

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  3. Muy bueno... aunque lamentable escenario el que nos dejas ver, es lo que hay.

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  4. En efecto, es lo que hay. Gracias a todos por sus comentarios!!!

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  5. Jueputa, tenés el teclado lleno de razón... a la tica también es ahora hacer las cosas a medias, tratando de quedar bien con Dios y con el Diablo (y por supuesto, pelándose el nance ante ambos). Y lo peor de todos es que para darle la vuelta habría que esperar a que nos muramos todos...

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