domingo, 1 de mayo de 2011

Berrinche de Kindergarten

Consultado por una periodista de Canal 13, el Lic. Alberto Salom, ex -Diputado del PAC y asesor de su fracción legislativa, calificó la actitud de los diputados liberacionistas en la sesión de hoy 1° de mayo de digna de un Kindergarten. Y, aunque estoy 100% de acuerdo con él, debo de agregar que la totalidad de los 56 diputados presentes, no solo los del PLN, contribuyeron a darnos un espectáculo de nivel de jardín de infantes. Y eso fue lo único para lo que colaboraron.

Todo empezó con la decisión de los liberacionistas de cambiar las reglas del juego de la votación, cual grupo de chiquillos acostumbrados a ir ganando la mejenga y que por primera vez perciben la posibilidad de perder. Menuda diferencia, que las reglas del juego legislativo se basan en reglamentos, costumbres y tradiciones, algunas de las cuales datan de más de 60 años atrás. Pero también los opositores, acostumbrados a siempre perder la mejenga, recurrieron a tretas y artimañas cuando por primera vez sintieron que el recreo terminaba y estaban en condiciones de hacer el gol de la victoria.

Si los liberacionistas se burlaron de los reglamentos y los usos de la Asamblea al no permitir a los diputados ejercer el voto desde su curul, los de la alianza opositora se buscaron una interpretación acomodaticia de dichos reglamentos para cambiar de posición a los diputados y darles bolígrafos de distintos colores para poder controlar a los eventuales “traidores” del pacto. Sintiéndose dueños de la bola, los opositores dijeron el equivalente de “o jugamos con nuestras reglas o nos llevamos la bola”. Y se fueron del Plenario, posterior a lo cual los diputados del partido que nació para proteger la pureza del sufragio decidieron seguir adelante con la votación a pesar de que el quórum había sido roto.

En mi más reciente artículo hablé de la soberbia con la que la Casa Presidencial y la fracción liberacionista trataron durante el primer año de la Administración Chinchilla a los diputados de oposición. Hoy alcanzaron el clímax de la arrogancia. Tristemente, lo que exhiben es un irrespeto absoluto al juego democrático. Nadie, y menos la dirigencia liberacionista, puede ignorar que en las elecciones del 2010 sacaron únicamente 24 diputados versus 33 de otros partidos, y que para lograr producir en semejante ambiente era necesario un poco de humildad y disposición para conversar y negociar con el rival. Quisieron hacernos creer que el Directorio en manos de la oposición era una de las profecías de Nostradamus para el final del mundo, y esta mañana actuaron en consecuencia: se valieron de los más cochinos ardides para aferrarse a un poder que ciertamente no ganaron en las urnas.

También en mi último artículo hablé sobre lo que parecían señales de madurez de la oposición, y en particular del PAC. Lamentablemente hoy volvieron a sus usuales andanzas, asumiendo posiciones reduccionistas e impidiendo la negociación. Tan fácil que hubiera sido poner a los diputados de acuerdo, simplemente recurriendo al reglamento y la tradición: Liberación hubiera tenido que ceder y aceptar que los diputados votaran desde su curul, mientras que la oposición renunciaba a su pretensión de cambiar a los diputados de lugar y ponerlos a votar con lapiceros de colores que hubieran permitido identificar a los traidores a expensas del secreto del voto.

No es de extrañar entonces que la Asamblea Legislativa esté tan desprestigiada. Lo de hoy es tal vez el evento más significativo y sintomático del deterioro de las instituciones democráticas costarricenses, y específicamente del Congreso. Pero de calle que no ha sido el primero ni el único.

En La Suiza Centroamericana no sabemos cómo se va a resolver el entuerto. Mucho nos entristece saber que con nuestros Padres de la Patria tenemos dos opciones: Guatemala o Guatepeor, y ni siquiera sabemos cuál es cuál. De lo que sí tenemos certeza es que, con esta clase de Asamblea, un impasse prolongado sin que ella pueda funcionar es una buena noticia para el país. Las leyes per se no resuelven nada; leyes mal elaboradas por un Congreso disfuncional solo sirven para engrosar la burocracia y hacer más engorrosa la tramitología.

Para los cortos de memoria o los desconocedores de la historia: uno de los mejores gobiernos de la segunda mitad del siglo XX, el de José Joaquín Trejos Fernández, convivió los cuatro años de su mandato con Directorios Legislativos controlados exclusivamente por la oposición liberacionista.

3 comentarios:

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  2. Si hubiera ejército en Costa Rica, muy probablemente,hoy tendríamos toque de queda. Pero ni hay ejército ni hay pueblo.

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  3. La verdad me da pereza sentarme a ver las mutuas acusaciones... pero tengo una duda, el voto, ¿es secreto o no? Eso es lo más importante. Si el voto es secreto, no importand desde donde lo hagan, y cada quien que use el lapicero que le de la gana. Si no es secreto, pues tampoco importan mucho las circunstancias...

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