martes, 3 de mayo de 2011

¿Dónde se metió doña Laura?

Nuestra Presidenta tiene la costumbre de desaparecerse cuando las cosas se ponen color de hormiga. Lo extraño es que cuando por fin aparece, ofrece buenas soluciones a los problemas, pero mientras tanto, permite que se desaten tormentas innecesarias en minúsculos vasos de agua. Así fue con el aumento salarial de los diputados: ¿cuántos dolores de cabeza se hubiera ahorrado si desde un principio hubiera asumido la posición firme y honesta que finalmente tomó? Así fue también con el zafarrancho legislativo del 1° de mayo. ¿Cuántos problemas se hubiera evitado si al ver los eventos de la mañana del domingo hubiera llamado a sus diputados a asumir una posición sensata y permitir que el juego de la democracia se pudiera desarrollar en la Asamblea (a pesar de que no le auguraba buenos resultados)? Por no hacerlo, el Partido Liberación Nacional terminó claudicando incondicionalmente después de día y medio de tremendo desgaste y exposición pública negativa, perdiendo no solo el control del Directorio, sino también cualquier posibilidad de convencer a los costarricenses de que su posición era la correcta.

Domingo, lunes, y la mitad del día martes, los tres primeros días de mayo, el país no vio a doña Laura ni por asomo. Por allí escuchamos a don Roberto Gallardo – Ministro de Comunicación, por todos los santos – decir que doña Laura no iba a dar su informe de labores por medio de una cadena de televisión, porque el presupuesto de Casa Presidencial no alcanzaba para tanto. Si bien nos parece correcto no desperdiciar varias decenas de millones de colones engrosando las arcas de Repretel o de Teletica con la transmisión de un discurso de 75 minutos, nada explica la ausencia en los medios de comunicación de la Presidenta Constitucional de la República. Con una situación política tan compleja como la que vivimos este inicio de semana, los periodistas hubieran acudido en tromba a cualquier conferencia de prensa convocada – sin costo – por la Presidencia de la República. Pero doña Laura estaba, como los avestruces, con la cabeza metida en la tierra.

Quizás carezca de sentido ahora discutir cuál de los dos bandos tenía la razón. El reglamento legislativo – como muchas de las leyes y decretos que nos plagan – es lo suficientemente ambiguo como para que ambas facciones pudieran arroparse con la saya de la defensa del derecho y de la pureza del sufragio. Como lo dije en mi anterior artículo, tirios y troyanos recurrieron a artimañas y manipulación para acomodarse la interpretación del reglamento a sus intereses. Pero también es cierto que la utilización de la bandera de la defensa del secreto del sufragio por parte de los liberacionistas huele, en el mejor de los casos, a hipocresía y falsedad.

En una votación para elegir a los gobernantes de un país, el secreto del sufragio es vital para garantizar al ciudadano vulnerable el cumplimiento de su voluntad frente al poder de los políticos. En el caso de una votación legislativa, la garantía del cumplimiento de la voluntad del ciudadano es mejor servida por la votación nominal, abierta, no secreta. El poder del diputado mana del pueblo que lo eligió. El diputado no es un ente autónomo cuya voluntad deba de ser protegida por el velo del secreto; se debe a sus electores y a ellos debe transparencia en sus actuaciones. El único control que pueden ejercer los electores sobre sus representantes ante el Primer Poder de la República, se da justamente a través de la publicidad de sus votos.

Volviendo a la ausencia de doña Laura, duele ver cómo desperdicia oportunidades para agarrar la sartén por el mango. Los hermanos Arias le han puesto en el camino cuánto obstáculo han podido urdir. La precampaña excesivamente tempranera de don Rodrigo, causante de la fractura de su fracción legislativa casi desde el arranque del gobierno, no le ha permitido contar con las herramientas usuales de que dispone todo Presidente con una cantidad significativa de diputados de su partido. Doña Laura debió reconocer desde antes del 1° de mayo de 2011 que los diputados aristas no le profesan ningún grado de lealtad, y que su deferencia hacia ellos más bien se convierte en soga para su propio pescuezo. Si quería tomar las riendas del caballo, viendo que la oposición amarraba una mayoría sólida para hacerse con el control del Directorio, debió negociar un directorio compartido – entre los pocos diputados que aún le son fieles a ella y los de la oposición – tornando irrelevantes a los diputados aristas y neutralizando un poco los ímpetus opositores. La política no es bonita, pero es realista. Si estos no me ayudan, toco la puerta de aquellos. Mientras sea por el bien del país, se vale.

Sigo creyendo que la nueva realidad parlamentaria puede resultar beneficiosa para el gobierno. Lamentablemente el Ejecutivo se siente acéfalo. No es la primera vez que notamos la ausencia de doña Laura. Ya es hora de que se salga del capullo y se decida a gobernar. Con lo que tiene.

5 comentarios:

  1. La doña está en una posición muy difícil... prefiero que se piense bien las respuestas a que salga con alguna ayotada... en fin, tal vez ahora mejore un poco el asunto... (por cierto, que me hizo gracia ver a Ottón Solís diciendo en la Nación, que él ya no sería candidato, ¿le creemos?)

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  2. Discrepo por completo, Terox. Ningún Presidente puede darse el lujo de desaparecerse mientras se le desmorona la institucionalidad. Si se quiere encerrar a pensar, que se busque trabajo en una universidad o en un think tank, no en el poder EJECUTIVO.

    Con respecto a Ottón, habrá que ver para creer, pero por ahora le creo. Si este experimento del directorio de oposición resulta provechoso, siempre tendrá tiempo de cambiar de opinión.

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  3. Precisamente, el poder ejecutivo... ¿qué tendría que estar diciendo públicamente en una bronca que no es la suya? Más si ya sabemos que la lealtad de los diputados del PLN está bastante dividida... Cualquier cosa que dijera se usaría en su contra...

    Si el experimento resulta, razón de más para que no regrese... estoy seguro que es más fácil lograr acuerdos sin Ottón que con él...

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  4. Terox, no entiendo cómo podés decir que esa bronca "no es la suya". Ella es la Presidenta, claro que es suya, aunque sea en otro poder de la república. Lo que ahí pasa tiene un impacto directo en su probabilidad de sacar el país adelante o seguir el nadadito de perro en el atolladero. Fijate que al final de cuentas Casa Presidencial si se metió a resolver el entuerto. La "renuncia" de la Sonrisas y el nombramiento de Villanueva en su reemplazo (un diputado NO arista) tiene todo el sello zapotero en la frente.

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  5. Dean, estoy hablando a nivel público. Lo más fácil hubiera sido salir a la prensa a pegarles una regañada a todos los diputados, en general, y a tratar de quedar por encima del bien y del mal... estoy seguro que Óscar Arias lo hubiera hecho... pero esas varas se tienen que arreglar de a callado... esperar a que pasara la bronca y no dar ningún motivo a más pleito, como lo hizo. Honestamente, no me imagino que hubiera podido salir a decir públicamente, en lo más y mejor de la "elección" del directorio, sin echarle más leña al fuego...

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