lunes, 5 de septiembre de 2005

El legado del gobierno

Ha llegado el momento del ciclo político en que todo gobierno se empieza a preocupar por lo que será su legado. ¿Qué vamos a dejar al país para la posteridad? ¿Cómo nos van a recordar? Esas, y otras similares, son las preguntas que se hacen como secretos a voces en los pasillos de Casa Presidencial. Por supuesto, el actual gobierno no es la excepción, y ha encontrado en el Presupuesto Nacional del 2006 el vehículo ideal para enviarnos sus regalitos.

El día de hoy tuve un par conversaciones muy interesantes, y ambas apuntan en la misma dirección. Comentaba en la mañana con mi buen amigo Marcelo, el argentino, después de habernos caído en un pozo petrolífero en pleno centro de San José, la noticia que publicó La Nación de hoy en el sentido de que Hacienda recortó en un 55% los fondos presupuestados para mantenimiento vial el próximo año. Ensayando una línea para escribir este artículo, le decía yo al buen Marcelo que si este año el gobierno había hecho poco por las carreteras del país, el próximo haría aún menos, aún con cambio de gobierno, ya que el presupuesto los iba a dejar con las manos amarradas. Con la sagacidad que le distingue, Marcelo me contestó que en realidad este año no habían hecho nada, y que el próximo año tampoco iban a hacer nada, pero esta vez con menos presupuesto, y que a eso en Argentina se le llama eficiencia. Ni porque Paraguay les arrió por la jupa este fin de semana se me volvió tonto el che.

Por supuesto, esa salida me dejó sin tema para este artículo. O eso creía yo hasta que mi doctor acudió a mi rescate por la tarde. Me decía el doc, que por edad bien podría ser mi padre, que en su vida nunca había visto un gobierno tan mediocre como este. Que los había habido peores, pero que el actual gobierno había hecho una ciencia exacta del arte de no tomar decisiones, y que eso era peor que un mal gobierno. Que simple y sencillamente llevamos tres años de nada, tres años en que nada nuevo ha pasado, y que todo lo que teníamos se ha deteriorado. La infraestructura en cuenta.

Y con eso me cayó la peseta, aunque me haya caído en cinquitos. A Abel Pacheco lo ha invadido la melancolía. Dentro de un año, como bien lo dice el kleverómetro, ya no nos van a importar sus yeguadas, porque para entonces tendremos a otro burro rebuznando desde Zapote. Y si no puede dejarnos como legado su forma poco digna de hablar, ha encontrado la manera de dejarnos su manera tan sui generis de no gobernar ocupando la Silla Presidencial. Como a él le toca proponer el Presupuesto para el 2006, se va a tratar de asegurar de que el próximo gobernante, sea quien sea, tenga que pasar su primer año en el poder viendo pa’l ciprés (de por sí en los jardines de Casa Presidencial hay muchos). Porque no es cierto – como lo hemos demostrado en múltiples ocasiones – que no hayan recursos para invertir. Lo que no ha habido desde mayo del 2002 es inteligencia para definir prioridades ni voluntad de gastar el dinero en ellas, pero dinero ha habido. El problema es que, aún si los fondos están, el nuevo gobierno no los podrá gastar si no son incluidos en el presupuesto, porque el presupuesto es, a fin de cuentas, una autorización de gasto que emite la Asamblea al Ejecutivo.

El Ministro de Hacienda sale diciendo que no hay dinero para carreteras, que no sobra dinero después de hacerle frente a otros gastos primordiales como salarios, pensiones, educación y salud. El problema es que nada ha hecho esta Administración por reducir el gasto en otros rubros no prioritarios, como se hizo por ejemplo durante el anterior gobierno. Tanto así, que en salud misma, nos han sumido en un criadero de dengue de proporciones nacionales, a pesar de ser una de sus cacareadas prioridades. Tampoco entiende el actual gobierno que la inversión en infraestructura productiva tiene un efecto multiplicador en la economía, que por cada colón que se invierte, se generan muchísimos colones más en actividad económica. Dice la Viceministra de Obras Públicas que por cada colón invertido en carreteras se ganan cinco. Y eso ayuda a combatir la pobreza más que cualquier programa social.

Lo más triste de todo es la miopía gubernamental. Entre las obras que NO se harán el próximo año, se mencionan la reconstrucción de la Interamericana Norte entre Abangares y Liberia, un trayecto de mucha importancia tanto para el turismo como para la agricultura. Tampoco se podrá asfaltar la ruta entre Santa Cruz (Guanacaste) y Tamarindo, de inmensa importancia para la industria turística. Ya no basta con que los turistas tengan que ingresar por aeropuertos colapsados o por puertos que dan lástima, sino que después tendrán que sufrir por el lamentable estado de las carreteras que los llevan a sus lugares de interés. Otras obras que estaban planeadas y ya no se podrán ejecutar son los puentes elevados sobre las rotondas de San Sebastián y Paso Ancho, que agilizarían significativamente la Circunvalación. Cada puente de esos puede valer entre 3 y 4 millones de dólares, monto que se recupera en un año si cada vehículo se llegara a ahorrar 10 minutos en su recorrido. Este cálculo corresponde únicamente al valor del tiempo de las personas, y se ha hecho utilizando parámetros muy conservadores (considerando únicamente una persona por carro y calculando a $2 el valor promedio de la hora perdida). No incluye el ahorro de combustible ni la disminución de accidentes que resultaría de eliminar las peligrosas rotondas.

No es difícil ver cuál será el legado de don Abel Pacheco. El suyo será el primer gobierno de cinco años desde 1958, ya que con el Presupuesto Público obligará al próximo presidente a continuar con las actuales políticas de inacción y estrangulamiento económico.

6 comentarios:

  1. ¿Será que todos los presidentes del mundo se habrán juntado en una convención secreta en el lugar más recóndito del planeta (el fondo del vacío que llaman cerebro) para apostar sobre quién puede ser más inútil, más mediocre, quién puede destruir más por su inacción y su falta de liderazgo real, quién puede robar más pan de las bocas de los hambrientos...? Digo yo...

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  2. Ojalá que sea larga tanto la memoria como el olvido, para no repetir esto nunca más. AUnque estaba enana para cuando el gobierno de Carazo, y aun no nos han metido la devaluación, a veces me da la sospecha que se debió haber vivido una desazón similar.

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  3. Dean sumale a esto tu glorioso presidente de la AL y estoy seguro que tu voto será para el PUSC...tendrá remedio este asunto?

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  4. Se me ocurre un slogan alusivo: "2002-2006: Un período de la historia política costarricense que será mejor olvidar".

    Aguardando, más estoicamente que pacientemente, el fin de este desgobierno...

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  5. Y dice el Ministro de Hacienda que lo andaban buscando unos Head Hunters, yo que el me hubiera asustado más bien. Talvez no entendió.

    Ya en serio. Ojalá que se vea en las calles el deseo de cambiar estas proximas elecciones y eso nos lleve a que este gobierno sea nuestro fondo y no un camino para un estado peor. Fe bloggeros! Fe! Es difícil, pero hay que tenerla si no mejor nos largamos del Country.

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  6. Será algo así como la resaca de este gobierno la que viviremos con ese presupuesto agarrado y amarrado... Por eso digo que es mejor tomarse unos copetines y ver a la Sele ganar.

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