miércoles, 19 de octubre de 2005

Cada día se hunde más

El candidato presidencial del Partido Acción Ciudadana, Otón Solís Fallas, está en campaña abierta por NO alcanzar la Presidencia. Pocas veces el dicho de que por la boca muere el pez ha sido más acertado que cuando don Otón ha abierto la boca durante el actual torneo electoral. Cada día se hunde más, y se lo debe todo a sí mismo.

El día de hoy La Nación publicó un artículo de opinión firmado por don Otón Solís, que es necesario leer entre líneas y a la luz de opiniones expresadas en otras ocasiones por el mismo autor para captar la totalidad del mensaje. Lo bueno de un artículo de opinión es que no puede el autor después salir a decir que lo malinterpretaron o que lo tergiversaron. Son sus propias palabras, firmadas por él mismo.

Una lectura superficial del artículo podría llevar al lector a la conclusión de que las de don Otón son palabras sabias. En resumen, dice que para que un Presidente sea efectivo, debe de tener “una visión clara del rumbo a largo plazo que quiere para el país”, credibilidad ante su equipo y ante la ciudadanía, y capacidad gerencial. Además, dice don Otón, “el presidente efectivo debe conocer al detalle la normativa legal de que dispone para poner en movimiento de la manera más efectiva los recursos estatales”. Descalifica a los presidentes que se han quejado de la ingobernabilidad o de que las leyes no les han permitido hacer las cosas bien. Dice que en Costa Rica hay leyes suficientes para gobernar “con dirección, mando y eficiencia”. Por último, para don Otón el presidente efectivo debe de tener disposición para el diálogo respetuoso y para “construir decisiones colectivas”.

Es difícil discutir con un planteamiento que, a pesar de lo general y superficial, en principio pareciera contener todos los elementos necesarios para un buen desempeño presidencial. El problema se presenta cuando empezamos a escarbar un poquito por debajo de la superficie. Por supuesto que un buen presidente necesita de una visión de largo plazo, credibilidad, y capacidad (no sólo gerencial). Claro que debe de conocer las leyes e instrumentos que tiene a su alcance. Estamos de acuerdo con don Otón en cuanto a que el país ya tiene suficientes leyes. No es un problema de cantidad, y así lo hemos dicho (ver, por ejemplo, La inefectividad de las leyes).

Pero si don Otón se cree sus propias palabras (“Ya existen normas suficientes en la Constitución, en la Ley general de la administración pública, en la Ley de planificación nacional y en la Ley de presupuestos públicos, que permiten en su conjunto gobernar con dirección, mando y eficiencia”), entonces es merecedor del título del más naïve de los candidatos presidenciales. Insisto, no es una cuestión de cantidad de leyes, es un asunto de calidad. La experiencia reciente de nuestro país ha demostrado que las leyes existentes NO permiten gobernar con eficiencia, a menos de que por eficiencia entendamos convenientemente lo mismo que don Otón: que la eficiencia en el sector público no es alcanzable, porque ese es el precio de la paz social.

Mientras en este país sea posible acudir a tres, cuatro, cinco o más instancias administrativas y judiciales para apelar las decisiones del sector público, se trate de adjudicaciones de licitaciones o concesiones, o de directrices presidenciales y ministeriales, ni el presidente más cojonudo nos va a lograr sacar del atolladero. Mientras en el sector público los funcionarios tengan la garantía de no perder su empleo así sea que no trabajen, que saboteen las decisiones de sus superiores, o que irrespeten a los ciudadanos y usuarios de los servicios estatales, nadie va a lograr gobernar este país en el verdadero sentido de la palabra gobernar, mucho menos hacerlo con eficiencia.

Nos sorprende que don Otón se haya atrevido a terminar su artículo diciendo que el presidente efectivo “debe aceptar que las recetas simples, teóricas, dogmáticas y mesiánicas, así como los dilemas excluyentes, donde solo existe espacio para decir sí o no, pertenecen al pasado y son la ruta más corta a la polarización y el conflicto social”. Es extraño por contradictorio. Porque si hay una receta simple y dogmática, un dilema excluyente de esos que son la ruta más corta al conflicto social, es justamente la frase célebre pronunciada por el mismo don Otón hace unas pocas semanas: “la ineficiencia de los servicios públicos es el costo que el sector privado debe aceptar para mantener la paz social” (ver Frases y hechos lamentables). Porque es don Otón quien cree que con eliminar las galletas y el licor y restringir la movilidad de los funcionarios públicos se elimina el déficit fiscal. En fin, porque si hay un candidato (me refiero a los 4 ó 5 que podemos considerar de medianamente serios para arriba) con un discurso simplista, dogmático y mesiánico, ese es Otón Solís Fallas, candidato presidencial del Partido Acción Ciudadana.

3 comentarios:

  1. Yo pienso que, tanto el como los otros, quieren quedar tan bien con la gente y expresar ideas tan geniales (segun ellos) que lo que hacen es "pelarsela". Bien decia mi abuelo: es mejor tonto callado que tonto hablando...

    ResponderEliminar
  2. Completamente de acuerdo, Otton esta en una muy efectiva anti-campaña!!

    independentemente de mi apoyo por las ideas de otton, la campaña de regaños sistematicos de este señor me hace recordar la infinidad de veces que me enviavan a la direcion por portarme mal.

    Personalmente me desagrada que alguien - que no es precisamente un santo - salga en television pegandome una regañada que ni mi madre me daba cuando me comia las galletas. Todos los electores somos adultos y esperamos que se nos trate como tales, con ideas, planteamientos SERIOS no con una enorme lista de lo que esta mal, eso ya lo sabemos. A otton le va a pasar lo mismo que a corrales, tanto jugo de santo perfecto intachable que nadie voto por el, por pesado inquisidor.

    Mencion especial merece la tremendamente mediocre campaña televisiva en la que aparecen unos muñecos caricaturizados de otton y oscar arias, yo no se si el creativo que se le ocurrio la idea solo estaba drogado o simplemente va con otro candidato, pero eso de ridiculizar al mismo otton es absolutamente absurdo.

    Definitivamente, si yo antes no sabia por quien votar, ahora se por quien NO votare!!

    ResponderEliminar
  3. El ridículo de Otón Solís cree que los ticos somo idiotas ahora se preocupa mucho por el TLC y todos sabemos que lo que esta haciendo es una precampaña electoral. Con su actitud de Hugo Chavez cree va a ganar mucho votante. Pero se equivoca los ticos amamos la libertad y la democracia. No somos comunistas frustrados que a costa de un sindicato logramos hacer o deshacer la vida de los mas necesitados. No sea arrogante y maleducado , todos nos dimos cuenta que ni siquiera sabe nada del TLC con el cuento de que tiene comisiones. O sea... Por favor ticos vean los ejemplos de las otras dictaduras.QUEREMOS ESO PARA NOSOTRO? Pellizquemonos

    ResponderEliminar