domingo, 12 de junio de 2005

¡Ujarrás, das lástima!

Hay lugares en este país que con sólo respirar su aire se recargan las baterías y con sólo visitarlos consigue uno las fuerzas y el impulso necesario para seguir trabajando a pesar de las vicisitudes que se puedan presentar. El Valle de Orosí es uno de ellos. Por ese motivo, este fin de semana me di un paseíto por la zona.

Después de la casi obligada caminata por los alrededores de Tapantí, y luego de atiborrarnos con las exquisitas truchas pescadas con nuestras propias manos, aprovechamos el paseo para darnos una vueltica y enseñarle a mi esposa y prole las Ruinas de Ujarrás. Aunque el significado religioso de las ruinas no despierta en mi la mínima actividad neuronal ni hormonal, me gusta respirar la historia de nuestro país, y este es uno de los lugares que nos permiten hacerlo de manera más vívida. Otra joya más del increíblemente bello valle.

Mayúscula fue mi sorpresa, después de varios años de no visitar las Ruinas, al encontrarme esta perla de nuestro patrimonio nacional en un lamentable estado de abandono. Triste diagnóstico de la realidad que vivimos hoy en Costa Rica, donde la cultura del “porta’ mí” puede más que la preservación de un sitio de innegable valor histórico y tremendo potencial turístico.

Para no faltar a la verdad, he de comentar que los jardines de la antigua iglesia están muy bien cuidados. El pasto estaba podado y habían plantas ornamentales embelleciendo la explanada. Tan bonito está el zacate, que los pocos visitantes que había – aparte de mi familia – estaban jugando fútbol, abstraídos completamente de la belleza y significado histórico del lugar, y más bien poniendo en riesgo la integridad de las frágiles ruinas. Evidentemente el jardinero del lugar está haciendo bien su trabajo. Pero pare de contar.


(Haga click en la foto para apreciar el detalle.)
El rótulo dice "Patrimonio Nacional: Prohibido rayar las paredes"

Las ruinas, que son lo que verdaderamente cuenta, están completamente abandonadas. El estuco, hecho pedazos (algunos en el suelo) y desmoronándose. Lo poco que queda del estuco original aún adherido a las paredes, más parece el lienzo de un concierto de pachucos autografiantes. El ladrillo de las paredes, donde antes hubo estuco, grabado – con cuchillo – con los mensajes y firmas de otros tantos pachucos que han desfilado por el lugar. En los bordes de las paredes el deterioro es más notorio; las piedras que las conforman se van cayendo sin que nadie les de mantenimiento. Ni siquiera las estructuras modernas que se han construido para dar soporte y apoyo a las paredes que amenazaban con caerse se salvan del deterioro. Varillas de acero se asoman por todas partes. Los reflectores, que hace unos años iluminaban el templo, creando un espectáculo impresionante para quienes hacían de noche la ruta desde Paraíso hacia la ciudad de Orosí (y viceversa), quebrados, víctimas del vandalismo y del abandono de las autoridades. Los cables eléctricos que alimentan el sistema de iluminación, hoy están sobre tierra, a vista y paciencia de los visitantes. Pronto provocarán un incendio, si antes algún vándalo misericordioso no se los roba.

Los basureros, muy bonitos y con el logo del ICT, completamente herrumbrados. Las cajas de pizza de décadas pasadas, las botellas de refresco que albergan panales enteros, el papel higiénico con restos fosilizados de excremento humano, el látex de los condones ya tieso por la acción del tiempo, todo se desborda de los basureros, que parecen haber sido limpiados por última vez en 1983.

No quiero cansarlos con el cuento de la mala educación de los ticos, pero da verdadera pena constatar esa falta de educación cuando uno visita un sitio como las Ruinas de Ujarrás. Pero más allá de ese problema, cuya solución no es de corto plazo, por qué no hay presencia policial o algún sistema de seguridad para prevenir el pachuquismo en contra del patrimonio nacional?

¿Por qué un monumento de tanta importancia histórica está en manos del ICT y no de Cultura? Siendo así, qué les pasa a las autoridades de turismo que no se dan cuenta del inmenso potencial – hoy completamente desperdiciado – de este sitio? ¿Y la Iglesia Católica? Con toda la plata que tiene, y sin usarla para aliviar las penas de los pobres (¿será que todavía se creen aquello de que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja a que un rico se gane el cielo?), por qué no hace una donación para restaurar un sitio de tanta importancia, no sólo histórica para Costa Rica, sino, supongo, histórica y espiritual para la Iglesia misma?

2 comentarios:

  1. Y después no nos gusta que nos digan pachucos, cochinos y maleducados...

    Por lo que he visto y leído, tal parece que estamos pagando las consecuencias de los tiempos en que se dejó la educación y la cultura a la deriva allá por los setentas, después de que a ciertos gobernantes neoliberales -de cuyo nombre no queremos acordarnos- se les ocurrió que nos bastaba con los tractores porque los violines eran una pérdida inútil de tiempo y recursos.

    Y no se trata exactamente de la excusa favorita de siempre, "no hay plata"... aprender las normas básicas de educación y decencia no es un asunto de dinero, sino de crear conciencia y tener un mínimo de consideración al prójimo. Mientras no pase eso, los ticos seguiremos como se dice en cierta frase bíblica: "Comamos, bebamos y festejemos, porque mañana habremos de morir"...

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  2. si, como dice beto arriba, luego no queremos que nos etiqueten como pachucos, cochinos, maleducados....

    pero esto es algo que no solo en este lugar se ve, uno camina por los senderos de braulio carrillo y se puede encontrar bastante cantidad de basura dejada por los turistas ticos, por que no creo que los extranjeros dejen eso ahi. (sin ofender a nadie).

    el una cultura de irrespeto y de no valorar lo nuestro que da latima.

    aunque ahora hay un poco mas de conciencia que hace unos años, todavia nos falta mucho por recorrer.

    the news star

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