martes, 17 de mayo de 2005

Lo que aprendí de la marcha

Ayer, como todos saben, fue la Gran Marcha Nacional en contra del TLC, de RITEVE, de la reelección presidencial, de la fórmula de ajuste de los precios de los combustibles, y de cualquier tontera que a cualquier autoproclamado “progre” se le pudiera ocurrir. De la marcha aprendí lo siguiente:

1. Los dirigentes sindicales y demás papanatas que los acompañan (como el brillante exDiputado José Merino del Río y el excelso académico, don José Luis Vega Carballo) verdaderamente son los legítimos representantes del pueblo costarricense, tal y como nos lo anunciaron en su sesudo Manifiesto del Melico. Los 4 millones de ticos que cupimos en las dos cuadras que ocupó la magna manifestación somos prueba de ello.

2. Los periodistas de este país no entienden la diferencia entre ausencia de violencia física y paz (Diario Extra, La Nación, Al Día). Calificar de pacífica una marcha en la que los excelsos y autoproclamados representantes del pueblo pintaron consignas con latas de pintura aerosol en un monumento público y obstruyeron el paso de vehículos es – en el mejor de los casos – simple y llanamente una alcahuetería. Señores periodistas, los manifestantes violaron los derechos de los demás ciudadanos y profanaron monumentos públicos. El hecho de que no hayan podido aplicar sus usuales métodos es atribuible al “gran” poder de convocatoria que demostraron tener, no a una renovada actitud cívica de los patrióticos dirigentes sindicales. Para entender bien cuáles son las verdaderas intenciones de estos sindicalistas y demás fauna de su hábitat, les recomiendo leer Grandes Aspiraciones.

3. El TLC no debe de ser tan impopular como los mismos “representantes del pueblo” nos quieren hacer creer. Si lo fuera, no hubiera sido necesario agregar a la marcha una miríada de motivaciones adicionales (como RITEVE, la reelección o los precios de los combustibles). Y si lo fuera, aún sin ese otro montón de excusas para alterar el orden público la marcha hubiera sido multitudinaria. Pero ni así lo lograron.

4. Pareciera, por los mismos motivos, que RITEVE tampoco es tan impopular. Después de todo, ha contribuido a reducir el número de muertes en carretera (ver al respecto El derecho a tener un perol), y encima, las alcahuetas autoridades gubernamentales disminuyeron el nivel de exigencia de la revisión.

5. Buena parte de los maestros de este país son una bola de irresponsables mal agradecidos. Encima de que les acaban de aprobar una ley que les permitirá pensionarse antes que los demás crisitanos y en mejores condiciones financieras, ayer se tomaron el día libre y dejaron a centenares de miles de carajillos sin la oportunidad de aprender algo nuevo. A juzgar por lo multitudinario de la marcha, apuesto a que más maestros de los que ayer no dieron clases se pasaron el día preparándose para el clásico del futbol que participando en la dichosa marcha.

6. El gobierno de don Abel debería dejarse de pendejadas y enviar de una vez por todas el TLC a la Asamblea. Que se dejen de excusas, ya han tenido más de un año para promover la famosa agenda paralela, y no han hecho más que ver las manecillas del reloj pasar. ¡Envíen ya el TLC y lo que haya de la agenda paralela! ¡Y olvídense del Paquetazo Fiscal!

3 comentarios:

  1. Pues no sé que pensar. Por un lado, podría creer que esto implica que al tico no le van bien las amenazas tipo Melico (golpe del Estado) y que manifestó su repudio mo asistiendo a la marcha. O que le dio pereza porque amanezaba de lluvia. O le dio susto porque amenezaba antimotines y rebajo de salarios. O simplemente, por como vos decís: M'PORTA A MI...

    Quisiera ver si todos los que no asistieron a la marcha asistirían a una pro TLC por ejemplo... o si seguimos siendo los domesticados inconscientes que decía don Pepe.

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  2. En este caso particular creo que el tico finalmente se dio cuenta de la basura que es esa dirigencia sindical y manifestó su repudio no participando en la marcha.

    No por ello, sin embargo, dejamos de ser los domesticados inconscientes que quiso y promovió don Pepe. Como al tico no le gusta formar opinión propia, ahora tendrá que buscar otro formador de opinión que le diga qué pensar sobre el TLC.

    Al quitarse la máscara, los sindicalistas costarricenses demostraron no sólo sus verdaderas intenciones, sino además - y gracias a Dios - cuán brutos pueden llegar a ser.

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